Homeland

Me apetecía empezar a ver una nueva serie, y con el ruido que estaba haciendo Homeland parecía que no había otra opción. El caso es que con tantas críticas a favor difícil lo iba a tener la serie para cumplir mis expectativas, y de hecho los primeros episodios me dejaron un poco frío.

Una presentación muy cuidada y muy buenas interpretaciones, pero resulta que pasaban poquitas cosas. Es más, cualquiera diría que usaban escenas subidas de tono para que la gente no cambiase de canal. No me malinterpretéis, no seré yo quién se queje de Morena Baccarin enseñando cacho, pero la verdad es que era un poco decepcionante para lo que muchos llamaban la serie del año.

Sin embargo, según avanzan los episodios y se va descubriendo la trama, la serie comienza una escalada que hace que no puedas dejar de ver los últimos episodios. Situaciones límite, giros, cliffhangers y unos actores que lo bordan (sobre todo Claire Danes) serían un buen resumen de la segunda mitad de la serie, así que si aún no la habéis visto ya os podéis poner a ello.

¿Necesitáis más razones? Sale Íñigo Montoya.

Publicado originalmente en https://fregandolosplatos.wordpress.com/ bajo licencia CC BY-NC-SA 3.0

¿La foto? Poco hecha, por favor.

¿Quién no ha hecho una foto y al abrirla más tarde en el ordenador se ha encontrado con que no era eso lo que esperaba? Fotos con tonos azules o amarillos que no deberían estar ahí, demasiado oscuras, demasiado luminosas… A mí me ha pasado un montón de veces, y normalmente no he hecho nada al respecto porque los programas de retoque me daban bastante miedo: tenían demasiadas opciones y yo demasiada poca idea. Pero hace relativamente poco he encontrado una forma bastante rápida y  fácil de hacer estas cosas, las fotos en RAW.

Resulta que cuando haces una foto, la cámara no la toma directamente en JPEG, sino que tiene que seguir una serie de pasos intermedios. La foto en RAW sería una foto en un estado a medio camino de este procesado, con la gracia de que se le puede meter mano fácilmente hasta convertirla en el JPEG que queremos sin perder calidad. Podéis ver el siguiente esquema (que he sacado de aquí) para haceros una idea mejor:

Las ventajas que veo a esto del RAW son básicamente dos: La primera, y la que me atrajo en primer lugar, es que los programas preparados para trabajar con imágenes en RAW son bastante sencillos y van al grano. Nada de cambiar fondos, crear efectos especiales… simplemente la herramientas necesarias para cambiar el contraste, brillo, etc. y alguna cosa más como la eliminación de ojos rojos. La segunda, que los cambios realizados en un archivo RAW son reversibles y provocan menos ruido en la imagen que si se trabaja directamente con un JPEG.

No creáis tampoco que esto sólo sirve para arreglar fotos que no han salido bien. De hecho, muchas fotos no tendrán arreglo, y otras que sí han salido bien pueden ser mejoradas. ¿Por qué? Porque muchas veces las cámaras de fotos aplican valores por defecto que pueden no ser los más adecuados. Un ejemplo bastante llamativo suele ser el enfoque o “sharpening” que veis en la segunda cajita rosa de la imagen. Dependiendo de si la foto es de un paisaje, un rostro, o de un paisaje con gente, los valores de enfoque que hacen que la foto quede mejor pueden variar bastante de una a otra. En resumen, eligiendo nosotros estos valores en lugar de dejar esa tarea a la cámara, podemos hacer que nuestra foto quede más bonita o más fiel a la realidad ajustándolos nosotros mismos.

Pero no todo van a ser ventajas, claro. La primera pega es que no todas las cámaras guardan las imágenes en RAW, hay que tener una cámara de gama media o alta para contar con esta opción. La segunda es el espacio en disco. Una imagen en RAW puede ocupar fácilmente 3-4 veces más que en JPEG, así que si te vas de viaje mucho tiempo y la memoria de tu cámara es limitada, mejor olvidarse de esta opción. Si no se quiere llenar hasta arriba el disco duro, lo que se puede hacer es disparar en RAW cuando vemos que la la cámara no ha sacado la foto como pénsábamos. ¿Que la foto tiene un tono verdoso que no se corresponde con lo que estoy viendo? Pues la hago en RAW y luego lo corrijo. También se puede hacer cuando la foto nos guste especialmente, por ejemplo si vais a hacer una foto del atardecer más bonito que hayais visto nunca, lo mismo os interesa tomarla en RAW.

La otra desventaja que se me ocurre, que tampoco es ninguna tontería, es que hay que tener tiempo y maña para convertir esos RAWs en imágenes en condiciones. Si las pasáis tal cual a JPEG suelen estar faltas de enfoque, contraste… vamos, que si no pensáis editarlas es mejor olvidaros del RAW. Y si pensáis editarlas pero no tenéis mucho tiempo, os aconsejo tomarlas en RAW y JPEG, una opción bastante extendida. Las fotos os ocuparán aún más espacio, pero ya tendréis todas en JPEG y podréis decidir cuáles vale la pena editar. Además, de esa forma no pasa nada si en alguna no sois capaces de mejorar los resultados con los ajustes de la cámara (a mí me pasa :p). Esto puede pasar porque que los programas sean fáciles de utilizar no quiere decir que sea fácil obtener algunos efectos. Afortunadamente, hay montones de tutoriales en la red de cómo usar estos programas. Me gustaría comentar algunos, pero creo que será otro día, porque esto del lavavajillas no ahorra tanto tiempo y me parece que hoy he batido mi récord de cansinismo, así que mi más sincero agradecimiento si has conseguido llegar hasta aquí 😀

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Endomondo VS Cardio Trainer

A raíz de un comentario en la entrada sobre Cardio Trainer, me fijé en que la aplicación más popular en android para correr es Endomondo, y me puse a probarlo. La verdad es que me ha sorprendido lo diferentes que son los dos programas, cada uno con sus pros y sus contras, así que he decidido compararlos. Tened en cuenta que lo que he probado son las versiones gratuitas de los mismos, aunque creo que las de pago no son muy diferentes.

Nada más abrir Endomondo, lo primero que me llamó la atención es que la interfaz web es mucho más bonita y completa que la de Cardio Trainer. No sólo se pueden ver mejor las estadísticas de cada una de las prácticas, sino que además se pueden buscar rutas, lanzar desafíos… y es que Endomondo tiene su propia red social asociada, donde entre otras cosas puedes ver los logros de tus amigos. Y como con todas las redes sociales, siempre surge la duda de cómo serán tratados los datos de sus usuarios. Por lo que he visto, puedo ver la altura de mis contactos, aunque no su peso (que es recomendable poner para que Endomondo calcule las calorías que has quemado), pero no sé si es porque no lo han introducido o porque ese es un dato sensible que no se comparte… Por supuesto, ambas aplicaciones permiten subir los resultados a Facebook con un solo click, una cosa que se está extendiendo como la espuma. Escuchad lo que os digo: en breve veremos tazas del váter con esa funcionalidad. Pero bueno, no nos dispersemos y sigamos con la comparativa…

Si por el contrario nos fijamos sólo en los datos de cada práctica que muestra cada aplicación en el teléfono, Cardio Trainer es más completo, mostrando muy bien el mapa y el tiempo por km, mientras que si queremos ver esa información en Endomondo, hay que comprar la versión Pro.

La otra cosa que me llamó la atención es que Endomondo es mucho menos configurable. Si con Cardio Trainer puedes elegir cuándo y cómo te va a ir avisando el programa de lo que vas haciendo, en Endomondo puedes elegir que quieres que te avise, pero poco más. Tampoco está integrado con el reproductor de música, con lo que tienes que ir primero al reproductor, poner la lista de reproducción que quieras escuchar, y entonces empezar la práctica. Al menos, cuando el programa avisa de la distancia recorrida y el tiempo, la música se detiene para que puedas entender lo que dicen, y saber así cuánta distancia llevas recorrida.

Además de ser más configurable, Cardio Trainer tiene muchos módulos adicionales con diferentes utilidades o chorradas. Por ejemplo, en acción de gracias de 2010 recuerdo que te podías bajar un “pavo”, que eran como unas 3000 calorías que tenías que quemar.

En fin, por lo que estoy diciendo parece que Cardio Trainer es mucho mejor, ¿verdad? Bueno, creo que, aunque sean diferentes, ambas aplicaciones cumplen bastante bien con su cometido: consiguen trazar con bastante exactitud el recorrido que haces y calculan sus estadísticas para que puedas ver tus progresos (o no). Así que decidirse por una u otra es más bien cuestión de pensar qué nos interesa más: una web más cuidada con red social incluida, o a la posibilidad de poder configurar detalladamente la aplicación y ver mejor las estadísticas en el teléfono. Yo no tengo claro cuál voy a seguir utilizando, pero lo que sí sé es que me seguiré llevando el teléfono cuando salga a correr 😉

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Barras de progreso hasta en las pizzas

Si vosotros os ponéis a copiar unos archivos y el ordenador no dice ni mu os mosqueáis, ¿a que sí? Pero si en lugar de eso sale una barra de progreso que muestra que el cacharro está trabajando, pues uno se queda más tranquilo. Lo mismo es mentira, pero por lo menos parece que te ha entendido y que se ha puesto a ello.

Pues lo mismo han debido de pensar los de telepizza… (puede que tengáis que hacer click en la imagen para ver el gif animado)

A saber si lo que venía en la barra tenía algo que ver con la realidad, aunque tengo que decir que la pizza fue extremadamente puntual. Habrá que hacer la prueba una noche de fútbol a ver si también cumplen el horario 😉

Nota: Esta entrada no ha sido patrocinada por telepizza, pero me dejo patrocinar :p

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Wonders of the Universe

Como Wonders of the Solar System me gustó mucho, me puse a ver del tirón su continuación, Wonders of the Universe. Con sólo 4 episodios, esta serie me ha gustado menos que la primera. Creo que la razón es que se tratan temas más abstractos como la flecha del tiempo, la entropía, o la gravedad. Esto hace los episodios más lentos, y me parece que desarrollan pocas ideas para lo que duran.

La excepción que confirma la regla es el 2º episodio, que trata sobre la vida en el universo. En él, Brian Cox explica cómo se crean los elementos que forman el universo. Os pongo aquí la primera parte de esta clase magistral, a ver qué os parece.

Como véis, las estrellas son las fábricas de elementos del universo. Los elementos más pesados se crean en las últimas fases de vida de la estrella, llegando hasta el hierro si la estrella tiene unas 8 veces más masa que nuestro Sol. Para que se formen elementos aún más pesados se tienen que dar otras condiciones (apunte técnico aquí), que por ejemplo para el caso del oro suponen la implosión de una estrella al menos 9 veces mayor que el Sol. Así que ya sabéis: si tenéis unos pendientes, un anillo u otra cosa de oro, cada uno de esos átomos ha salido de una supernova. ¿A que mola?

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Luna creciente

Cumpliendo mi propósito de (no) año nuevo, fui hace un par de semanas a hacer unas fotos. No conseguí justo lo que quería, pero saqué unas fotos bastante chulas de la luna. Esta es la mejor (click en la imagen para verla a tope de resolución):

Estoy bastante contento porque sale muy nítida, que puede parecer una tontería, pero no es algo de cajón cuando usas mucho zoom. Es mejorable, desde luego. Por ejemplo la Luna puede quedar más bonita cuando el cielo no está completamente negro o cuando está muy baja y hay algún edificio de referencia. Pero para empezar no está mal.

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Don’t Stop Me Now

Ya es viernes por la tarde, y como me suele pasar estoy cansado de toda la semana y con pocas ganas de pensar. Con este panorama, ¿qué mejor que una canción para recargar las pilas?

Aquí os dejo esta versión de Sandra Bae de una de mis canciones favoritas, Don’t Stop Me Now. Me parece bastante original porque toca todas las partes de voz con la guitarra. A ver qué os parece:


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¿Quién es el mejor Holmes?

Bueno, ¿habéis visto ya la segunda parte del Sherlock Homes? Pues yo no. La primera no me gustó. La vi en el cine y todo, y 2 de las 3 personas que fueron conmigo se quedaron fritas (yo no, soy un tipo duro). Así que me quedé con pocas ganas de repetir, sobre todo porque el trailer de la segunda promete más de lo mismo.

El caso es que la peli tampoco me pareció mala. Había explosiones, steampunk, Watson molaba… bueno, todo molaba. Pero tanto para ser el megaéxito que fue, como que no. Y una de las cosas que no me gustaron es Sherlock Homes. Que sí, que las habilidades deductivas estaban ahí, que Downey actua muy bien y todo eso, pero no conseguí creérmelo. No sé si es porque la escena de boxeo me mandó desde el principio el mensaje “este no es Sherlock Holmes” o si fue por otra de las incontables macarradas de la película.

Sherlock Holmes? Nope.

También puede que el problema sea que ya hay versiones modernas de Holmes mejores, al menos a mi juicio. Por ejemplo, el doctor House. Que sé que no es el mismo personaje, de hecho son bastante diferentes en algunas cosas, pero esa imagen de todos los capítulos de House aburrido esperando un caso en su despacho…

Sherlock Holmes? Kinda...

Y luego está la comparación más obvia, con la serie de la BBC. La única pega a la serie es que los episodios son demasiado largos, pero hay que ver cómo con menos presupuesto que las pelis han hecho muuuchos más minutos con un Sherlock Holmes de verdad. Que no necesita boxear ni disfrazarse de mujer (espero que la 2ª temporada, que estrenan mañana en A3, no me haga tragar mis palabras), y con mucha más deducción que acción.

Sherlock Holmes? Yep.

Pero claro, no puedo hablar de versiones del personaje y olvidarme de ese Sherlock Holmes del anime de Miyakazi que muchos conocimos cuando éramos unos enanos. Que tenía mucha acción, y steampunk, y molaba mucho. A ver, Guy Ritchie. Cuando copies, hazlo mejor. Que tiene narices que ése fuera el primer Sherlock Holmes que conocí y ahora no me guste el tuyo.

... es el único y genial.

¿Y a vosotros? ¿Cuál os gusta más?

Google Reader me dice que tengo 10 subscriptores, así que no seáis tímidos ¡quiero ver al menos esos votos en la encuesta! Actualización: Reto superado, ¡gracias, chicos!

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Misfits, 3ª temporada

Ya he terminado de ver la 3ª temporada de Misfits, y la verdad es que el último episodio les ha quedado redondo. Para disfrutarlo hay que haberse visto las anteriores temporadas, pero creo que me hubiese enterado de casi lo mismo si no hubiese visto los siete capítulos que lo preceden. ¿Y eso? Pues porque echando la vista atrás, uno se da cuenta de que en esta temporada han pasado pocas cosas, aunque de primeras pueda parecer lo contrario.

Esta tercera temporada empezó con la duda de cuánto iba a notar la serie la marcha de Nathan (Robert Sheehan), y la respuesta es que poco. Su puesto ha sido cubierto por Rudy (Joe Gilgun), que hace de un personaje parecido pero con guiones más escatológicos. A mí me gusta menos, pero da el contrapunto cómico que hace que la serie mantenga el mismo tono que en las anteriores temporadas. Así que lo que más temía estaba resuelto, lo que no me esperaba era una bajada general en la calidad de los guiones…

Los episodios han sido bastante variados, repasando algunos de los temas más típicos de la ci-fi. Hasta ahí bien, pero me da la sensación que esta variedad de temas ha servido para tapar cierta falta de ideas. Hemos visto menos desarrollo de personajes, una pena, con lo que molaba ese Barry Simon de la anterior temporada. También he echado en falta esos episodios en los que todos usaban sus poderes, es más, a veces parece que los guionistas se olvidan de ese tema…

En resumen, que me ha gustado menos que la 1ª y la 2ª temporada, pero la serie sigue estando bien y os recomiendo que sigáis con ella, porque se cierran tramas muy importantes que quedaron en el aire. Es más, el final es tan redondo, que casi se podría dejar ahí la serie. Pero claro, ¿cómo vas a cancelar una serie que sigue teniendo éxito?

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