Ewoks not included

Hace poco estuve en la soleada Californa y creo que lo que más me gustó fueron los bosques de secuoyas. Pasear entre estos árboles gigantes tiene un encanto especial que no captan las fotos que hicimos por ahí. Y claro, cuando después de esto me encontré con una tienda en la que vendían un kit para plantar tu propia secuoya, no me pude resistir.

Sí, sé lo que estáis pensando: ¿Eso de ir de un país a otro con semillas de especies exóticas no es ilegal? Pues sí, pero antes de ir corriendo a denunciarme, sabed que se pueden comprar secuoyas en invernaderos en España y que en la La Granja de San Ildefonso hay unos cuantos ejemplares, así que no será para tanto :p

El caso es que como tenía a tanta gente a la que llevar recuerdos y ya había comprado cosas para mí, decidí que el kit de la secuoya era un regalo perfecto. Total, teniendo en cuenta que nunca me he encargado de una planta, seguramente tuviese más probabilidades de verla crecer si otro cuidaba de ella. Pero claro, cuando ví cómo empezaba salir un pequeño brote que con el tiempo y suerte se puede convertir en el árbol más grande del mundo, decidí que tenía que hacerme con otro.

Mi primera opción era conseguir un kit igual que el que compré, que supuestamente está 100% garantizado que germina. El kit consiste en un vaso-invernadero con tierra, fertilizante y 7-8 semillas de secuoya. Se puede encontrar en varias tiendas por internet, como ésta. Eso sí, no hay que hacerse ilusiones: Ewoks no incluídos 😦

Las instrucciones son sencillas: se riega la tierra y se mete el vaso en el frigorífico unas tres semanas. Despúes lo sacas y lo pones en un sitio calentito y luminoso, pero sin luz directa. Las semillas piensan que la primavera empieza y alguna de ellas empieza a germinar.

Sin embargo, me dí cuenta de que en amazon.co.uk se podían comprar semillas de secuoya sueltas y muuucho más baratas que el kit. Como el resto del kit parecía fácil de hacer, encargué unas cuantas, y ahora que el invierno se está acabando es el momento de empezar a plantarlas.

¿Conseguiré que alguna crezca? ¡Lo sabréis en futuras entregas!

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Timelapse de Siete Picos

Como Julián supo adivinar, el regalo que os enseñé ayer era un disparador para una cámara de fotos. En este caso, además, un disparador remoto (que no inalámbrico) programable o intervalómetro.

Este cacharro es básicamente un mando a distancia para cámaras de fotos, que además permite programar el número de disparos que se quieren hacer y el intervalo entre disparo y disparo. Se utiliza por ejemplo para hacer timelapses, vídeos donde parece que el tiempo se acelera ya que se hacen reproduciendo fotos a una velocidad mucho mayor que a la que fueron tomadas.

Para estrenarlo, nada mejor que un paisaje bonito y un cielo con nubes. Siete Picos a la izquierda, La Bola del Mundo a la derecha y Cercedilla descansando entre las montañas. Si queréis verlo en alta definición, cosa que recomiendo porque gana mucho, tenéis que hacerlo directamente en Vimeo.

Siete Picos from fregandolosplatos on Vimeo.

¿Qué os parece? Estoy bastante contento, aunque la cosa habría mejorado si lo hubiese hecho al tardecer o si el viento no hubiera movido un par de veces la cámara. Por cierto, para juntar las fotos seguí este tutorial, y la verdad es que me sorprendió lo fácil que es. Si alguno os animáis a hacer un timelapse os recomiendo hacerlo así también.

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Adivina, adivinanza…

Hace relativamente poco fue mi cumpleaños (¿Qué cuántos cumplí? Poquísimos, gracias por preguntar) y alguien me regaló esto:

¡Justo lo que quería! Pero… ¿sabéis qué es? Mañana la respuesta.

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It’s a strange world.

Let’s keep it that way.

Ya que hablé el otro día de Fábulas, hoy voy a seguir con otro de esos cómics que me llevaría a una isla desierta: Planetary, de Warren Ellis y John Cassaday.

Planetary es una serie limitada de 27 números que salió entre 1999 y 2009, más de diez años cuando la cosa tendría que haber durado poco más de dos. Al principio, los capítulos aparecían cada mes en las tiendas, pero la lentitud del dibujante redujo la serie a bimestral hasta casi su conclusión… momento en el que enfermedades, desgracias y, sobre todo, el canguelo de Warren Ellis ante el reto de escribir un final a la altura, retrasaron su cierre durante años. Afortunadamente la cosa terminó y, gustase o no el final, el resultado fue un cómic que mola mogollón.

¿Cómo? ¿Que esperábais una crítica más sesuda? ¡Pues iros a la Cárcel de Papel, que ha cerrado (snif), pero tiene un artículo sobre Planetary! Vale, puede que ese artículo sea demasiado largo, voy a intentar escribir yo algo más corto.

Cómic de superhéroes atípico, Planetary está protagonizado por tres tipos con superpoderes que van investigando misterios a lo largo del mundo, autodenominándose “arqueólogos de lo imposible”. Con este planteamiento, cada uno de los números de poco más de veinte páginas presenta una historia autoconclusiva, pero que según vamos avanzando iremos viendo como parte de un todo. El estilo, muy visual y directo, hace que cada número no dure ni un suspiro, pero eso no quiere decir que tenga poca chicha, más bien todo lo contrario. Cada episodio es un homenaje a algún tema de la cultura popular, como Sherlock Holmes, las películas japonesas de monstruos, los superhéroes de DC, o las novelas de Julio Verne, así que el cómic está plagado de referencias que invitan a la relectura. Si alguno os lo habéis leido ya y queréis sacarle todo el jugo, os recomiendo esta página en la que hacen un análisis de cada episodio. Sobre el dibujo, poco que decir de John Cassaday. Famoso por su estilo realista y muy detallado, da un toque espectacular a los guiones de Ellis.

El cómic es bastante popular, así que se ha publicado en varias ediciones fáciles de encontrar tanto en inglés como en castellano. En concreto, hace poco salió en España Absolute Planetary, una edición que recopila los 27 números en un solo tomazo, y en el que espero que se corrija la traducción de las primeras ediciones, que dejaba bastante que desear.

Aparte de la colección principal, también hay tres especiales de Planetary que recogen el encuentro de sus protagonistas con La Liga de la Justicia, The Authority, y Batman. Son todos bastante reguleros, excepto el último, que da un repaso muy divertido al Señor de la Noche, y estando dibujado por John Cassaday no sé porque no es parte de la serie madre.

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Las playas más sexys del mundo

Veo poquito la tele tal cual, sólo cuando hay algo en directo que quiero ver o mientras estoy zampando y no puedo prestar mucha atención a la pantalla. Los fines de semana durante el desayuno es uno de estos momentos. Suele ser una hora bastante buena, con documentales de megaconstrucciones, programas de animalicos, y cosas que nunca pensabas que pudiesen existir.

Resulta que en Cuatro, entre las 9 y las 12 de la mañana del sábado y el domingo, hay un ilustrativo programa en el que la presentadora, una auténtica RCLTG (Rubia Con Las T***s Gordas) visita diferentes playas del mundo. En cada una de esas playas se busca a una amiga (también CLTG) , y con ella recorre el lugar haciendo cosas típicas, si puede ser que conlleven desnudarse, untarse barro y sobarse la una a la otra.

Investigando un poco he descubierto que la presentadora en cuestión se llama Bridget Marquardt, ha sido conejita Playboy, y que el programa se emitió originalmente en Travel Channel bajo el nombre Bridget’s Sexiest Beaches.

Y yo me pregunto: ¿No sería más adecuado poner el programa a otras horas? ¿Hay una versión con las montañas más sexys del mundo? ¿¿¿Es el título original, como yo creo, un juego de palabras???

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Fábulas: Supergrupo

Estas Navidades me llegó el último tomo de Fábulas, bastante curioso porque si en otras ocasiones la historia ha sido de espías, amor, aventuras o bélica, esta vez la cosa se acerca a los superhéroes, como se adivina de ese título que recuerda a un tebeo de Superlópez. Pero para no spoilear a nadie, mejor voy a hablar de la serie en general en lugar de centrarme en el último número.

Fábulas es, desde mi punto de vista, la mejor serie regular que se publica actualmente. La ristra de premios y las ventas de tomos confirman una de esas pocas veces en las que crítica y público coinciden. Y es que, aunque la serie ya no sorprende como antes, parece mentira que el primer número saliese hace casi 10 años y que Bill Willingham (guión) y Mark Bucikngham (dibujo) sigan manteniendo el nivel.

Pero no sólo es un buen cómic, también es de lo mejorcito que he visto de fantasía en los últimos tiempos, y no digo directamente que lo mejor porque Juego de Tronos es mucha tela. Eso sí, ¡en Fábulas hay tomos autoconclusivos! xDDD

La serie también es bastante popular en España, así que si alguno no la conoce y quiere probar, seguramente la encuentre en bastantes bibliotecas. Y a los que ya la conozcáis, ¿alguna obra moderna (escrita en el siglo XXI) de fantasía que consideréis lo mejor de lo mejor?

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¡Existe!

Sala espera de un hospital. Se asoma por la puerta el doctor, y presto atención por si dice mi nombre. Veo que cuando mira el papel que va a leer se le dibuja en la cara una sonrisa de medio lado, como si fuese a contar un chiste. Toma aire, y dice:

– ¿Benito Camela?

Un hombre de mediana edad se levanta con su mujer y se meten en la consulta. Nadie se ríe. Yo recorro las caras de la gente y parece que nadie se ha dado cuenta. ¿Ha pasado de verdad? ¿O me he equivocado de médico y tendría que estar en el psiquiatra?

PD: Puede que dijese “Lamela” en lugar de “Camela”, pero da igual. Es como “Peter File” y “pedophille”, suenan prácticamente igual.

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La cocina de las fotos

Supongamos que, hipotéticamente, alguien se leyese entera la entrada de la semana pasada y dijera -repito, hipotéticamente- “¡Guau, cómo mola lo del RAW, voy a probarlo! ¿Pero cómo?” (chan chan)

Evidentemente, el primer paso es contar con una cámara que te permita guardar las fotos en ese formato. Para descubrirlo sólo hay que ir al menú de la cámara y ver si existe la opción, aunque por lo que he visto la regla suele ser que si la cámara cuesta menos de 200 euros no tiene esa opción ni en broma, si está entre 200-300 lo mismo sí, y a partir de 300 muy raro es que no puedas guardar tus fotos en RAW.

Si somos los afortunados poseedores de una de estas cámaras, ya sólo hace falta configurar esa opción, hacer unas fotos, abrirlas en el ordenador… y entonces nos daremos cuenta de que: 1) No todos los programas son capaces de abrir estas fotos 2) Cuando las abren, la fotos son mu sosas. El segundo punto tiene una explicación sencilla: Los valores por defecto de saturación, enfoque, etc. que usan los programas de revelado de RAW suelen ser bastante anodinos. Así que si tomas una foto en los dos formatos y los comparas recién salidos de la cámara, normalmente te va a gustar más el JPEG. Lo que pasa es que jugando un poco con el RAW es bastante posible que consigas mejorarlo. Y así llegamos al primer punto: ¿Qué programa usar? Pues hay muchas opciones, pero yo voy a hablar de 4.

El programa del fabricante. Si tu cámara puede tomar imágenes en RAW, vendrá con software que te permitirá abrir y ajustar esas fotos. Lo malo es que estos programas no suelen ser muy completos, o lo mismo luego no dejan exportar la imagen a otros formatos fácilmente… mejor pasar del tema.

Picasa. El programa de Google tiene un par de ventajas: es gratuito y su visor de imágenes abre los RAW muy rápido. Esto puede parecer una tontería, pero yo tengo configurado mi ordenador para que por defecto abra estos archivos con el visor de Picasa, que los muestra como si fuesen una imagen más. Por lo demás, es un editor demasiado simple, pero por lo menos me ahorra tener que abrir un programa más pesado sólo para ver por encima una foto.

Adobe Camera Raw. Este programa realmente es un plugin de Photoshop. Normalmente viene instalado con todas las versiones de Photoshop, pero si no, se puede descargar gratuitamente desde la página de Adobe. Lo usan muchos profesionales, así que supongo que es bastante completo, y encima hay montones de tutoriales en internet si se quiere aprender qué ajustes le van mejor a un paisaje, a una cara o cómo pasar las fotos a un blanco y negro vistoso. Yo creo que es el mejor para empezar.

Lightroom. También de Adobe, es un programa que intenta abarcar todo el “flujo de trabajo” de un fotógrafo: pasar las fotos al ordenador, editarlas, ordenarlas, hacer galerías… Su módulo de revelado es muy parecido al de Adobe Camera Raw, y de hecho, estoy convencido de que tiene las mismas “tripas”. Sin embargo, tiene algunas funcionalidades extra, como ajustes preestablecidos para enfocar paisajes, lograr efectos vintage, etc., alguna herramienta que hace más fácil el enfoque o el balance de blancos, un historial de todos los ajustes de una foto, y los perfiles de corrección de lente. Esta última opción es bastante espectacular, porque le dices a Lightroom qué objetivo has usado y te corrige su viñeteo, aberraciones cromáticas, deformaciones de ojo de pez… lo mismo os suena a chino, ¿pero a que alguna vez habéis hecho una foto a una iglesia desde cerca y la torre parece un poco inclinada, o habéis hecho una foto al mar y el horizonte está abombado? Pues Lightroom corrige todo eso él solito, o te deja configurarlo a tí. A mí personalmente me da un poco de miedo eso de que redibuje toda la foto, pero bueno, no hace falta usar justo esa opción. ¿La gran desventaja de este programa? Que es de pago, pero hasta marzo se puede probar gratis la beta de Lightroom 4.

Por supuesto, estos programas también se puede usar para retocar JPEG, pero si se guarda el resultado en este formato los ajustes que hayamos hecho se aplicarán y será imposible dar marcha atrás (es destructivo). Para evitar esto, Lightroom guarda todo el historial de la foto, de manera que siempre podemos volver a un punto intermedio, y Camera Raw guarda los ajustes en un archivo sidecar XMP. Para evitar depender del historial de Lightroom o tener que estar atento a usar siempre la imagen con su archivo sidecar asociado, todo el mundo recomienda empezar pasando los archivos RAW a DNG, y seguir trabajando a partir de ahí.

DNG (Digital Negative) es un formato abierto de archivo RAW, lo que quiere decir que si queremos abrir una imagen dentro de 10 años es bastante posible que haya muchos programas compatibles, lo que no pasa con el XMP o el RAW propietario de los fabricantes de cámaras. Un archivo DNG tiene los datos originales de la foto más los ajustes que hayamos elegido, que se aplican a la preview de la imagen cuando ésta se muestra en pantalla y cuando pasamos la foto a JPEG (o TIFF) para verla en el ordenador o imprimirla, pasos finales para disfrutar de nuestras fotos y torturar a los demás enseñándoselas. Por cierto, la foto de los ejemplos es mía :p

En fin, sé que me ha quedado más largo y más técnico que la entrada anterior, pero cuando estuve buscando tutoriales de revelado en RAW me costó un poco porque todos iban al grano, sin detenerse en los tipos de archivos, con qué programas empezar y cómo usarlos. Así que espero que si a alguno os pica la curiosidad y lo intentáis, no os pille tan verde como a mí. Eso sí, no esperéis ningún manual de cómo ajustar fotos ni nada parecido por aquí, que no tengo tanta idea. Para eso, os aconsejo a los expertos: dZoom, Xataka Foto, Canonistas

Actualización: Aquí tenéis un artículo de Xatakafoto sobre cómo empezar a hacer fotos en RAW. Está bien explicado, y además mencionan alguna cosa que yo me he saltado.

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