Aurora Borealis

La idea inicial era irnos a Islandia en agosto, pero por varias razones al final nos venía mejor cogernos las vacaciones en septiembre. Aquí llegaron nuestras dudas: ¿realmente era buena idea irse en septiembre a un país que se llama ICEland? Mirando las estadísticas parecía que normalmente sólo hace un poco más de fresquito en septiembre (que ya es bastante), pero que llovía más, mala cosa para hacer turismo. Al final, nos lanzamos a la piscina porque irse en septiembre tenía una ventaja: noches más largas, lo que aumenta las posiblidades de ver la auroral boreal, y encima se supone que este año y el que viene hay un pico de actividad solar, lo que significa auroras más frecuentes y más fuertes…. Muy mal se nos tenía que dar para perdérnosla, ¿no?

Ya con las ideas claras, nos informamos sobre cómo ver la aurora. Resulta que para poder verla básicamente se tienen que cumplir los siguientes requisitos y tener un poco de suerte:

  • Que sea de noche
  • Cielo despejado
  • Que haya suficiente actividad para la latitud en la que te encuentras.

Como véis, en España lo tenemos difícil sólo por el último punto. En Islandia descubrimos que el problema eran… ¡exactamente, las nubes! Así que tocaba estar atento a dos predicciones, por un lado la meteorológica, y por otro la de actividad de auroras. Para la predicción de auroras, lo mejor es la página del Instituto Geofísico de Alaska. Tienen una predicción a largo plazo, que ya os digo yo que no sirve de mucho, y otras dos a corto plazo, de un día y de una hora. Yo lo que recomiendo es mirar con frecuencia esta última, y si pone que hay actividad y no hay muchas nubes, salir corriendo del hotel, albergue, o tienda de campaña. No os arrepentiréis 😉

Con los deberes hechos, a los pocos días llegó nuestra primera oportunidad para ver la aurora, pero tuvimos un problema: estábamos en el único albergue de todo el viaje en el que no teníamos internet, así que nos quedábamos sin predicción. La primera noche parecía que había bastantes nubes y estábamos matados, así que nos fuimos directamente a la cama.

A la siguiente noche en el mismo sitio el cielo estaba totalmente despejado, así que parecía un crimen no salir a echar un vistazo. Tras un rato esperando, parecía que no se veía nada. Me acerqué a unos tipos con trípodes y linternas de minero que parecían bastante profesionales y les pregunté acerca de las posibilidades de ver la aurora esa noche. Según ellos, casi ninguna. Dijeron que el día anterior había sido mucho mejor, y nosotros nos lo perdimos ¡qué pena! Así que tocaba irse a la cama ya.

De todas formas, para ir “entrenando” la cámara, hice algunas fotos de las estrellas.

Ursa Major

En esta, por ejemplo, se ve perfectamente la osa mayor. La razón de que el cielo esté tan claro por debajo es que la luna estaba casi llena y su luz se reflejaba en los glaciares de las montañas que se ven al fondo. También, si os fijáis en la zona central de la foto, tiene cierto tono verde. Yo me dí cuenta jugando con la foto en el ordenador, y creo que podría ser una mínima actividad de aurora, que cuando es más débil se supone que se ve pálida y en el horizonte (porque está más al norte), mientras que si es fuerte es más brillante y se sitúa más al sur, de forma que la ves encima de tu cabeza. De todas formas, nunca sabré si había algo de aurora o es cosa de la cámara…

Via Lactea

En esta otra foto intenté que se notase la Vía Láctea lo máximo posible. Algo se nota, y me gusta cómo queda con esa nube pasando por delante.

A la noche siguiente ya cambiábamos de albergue y volvíamos a tener internet. La cosa no pintaba bastante bien porque no se preveía mucha actividad, pero según los del tiempo iba a ser la única noche despejada en unos días, así que había que estar preparados.

Estábamos mirando por la ventana (hacía un viento que no veas), cuando ví que la predicción en una hora subía a nivel “moderado”. Cogí el gorro y los guantes, y salí a echar un vistazo. Se veían unas nubes raras cerca de donde estaba saliendo la luna. ¿Nubes altas iluminadas por la luna o aurora boreal? Hice una foto con la cámara configurada para captar toda la luz posible, a ver qué se veía (lo que, según leí después aquí, es un buen método para saber si se está cociendo algo), y esto es lo que mostró la pantalla de la cámara:

Aurora Borealis 1

¡No eran nubes! (¡Y el encuadre era increíblemente bueno para haberlo hecho a ojo! ¡Hasta el horizonte estaba recto!) Avisé corriendo a catsandroids porque no sabía cuánto iba a durar, pero según pasaba el tiempo estaba claro que la cosa iba a más. El verde de la aurora era ya claramente visible a simple vista. En la siguiente foto bajé la sensibilidad de la cámara a la mitad, y se veía casi con tanta fuerza como en la primera.

Aurora Borealis 2

Si os fijáis, un poquito más arriba de la luna y a la derecha hay un grupito de estrellas, el cúmulo de las Pléyades. Si pincháis en la foto y vais a flickr, veréis que las he marcado en la imagen. Si alguno reconoce más estrellas o constelaciones, le animo a añadir notas a las fotos 🙂

Aurora Borealis 3

Como había unas cuantas farolas en el sitio en el que estábamos, cogimos el coche y fuimos a un sitio más apartado para librarnos de la contaminación lumínica. Cuando llegamos la cosa ya estaba a tope, con arcos de luz que iban de este a oeste pasando por encima de nuestras cabezas.

Aurora Borealis 4

De todas formas, las fotos son un poco engañosas, porque puse un poco más tiempo de exposición de lo normal, aunque se viesen las trazas de las estrellas, simplemente porque me pareció que así se veía bien en la pantalla de la cámara. Realmente era más o menos la mitad de brillante, pero en algunos momentos abarcaba casi todo el cielo, con lo que era más impresionante en vivo y en directo. Cambiaba aparentemente muy despacio, aunque en cuanto te quedabas embobado en una dirección ya había algo nuevo en la contraria. La siguiente foto era lo que se veía justo encima de nuestras cabezas. Creo que es la más realista de todas, la intensidad había bajado un poco y ese cielo azul con bandas translúcidas verdes era más o menos lo que se veía a simple vista.

Aurora Borealis 5
Estuvimos un buen rato a pesar del frío y el viento (que notaréis cómo movía el trípode si ampliáis las fotos :S), hasta que la cosa iba poco a poco disminuyendo, y decidimos volvernos al albergue.

Durante el resto del viaje tuvimos más noches despejadas, pero ninguna con una previsión mejor de auroras y sí con bastante más frío, así que nos dimos por satisfechos con esta experiencia, que fue totalmente impresionante. Ver como va cambiando y se va iluminando de esa forma el cielo parece obra de algún poder sobrenatural, así que si tenéis la oportunidad de ver una aurora, no la desperdiciéis aunque eso signifique pasar algo de sueño y frío 😀

Publicado originalmente en https://fregandolosplatos.wordpress.com/ bajo licencia CC BY-NC-SA 3.0

Anuncios

Skyr

¡Hola de nuevo! Ya estoy de vuelta y tengo que decir que Islandia me ha encantado. No sólo es un país con cosas alucinantes que ver, sino que además los pocos turistas que hay y el buen rollo que llevan hace que la visita se disfrute aún más.

Lo suyo es que ahora os pusiese algunas fotos y, por qué no, explicase también algunos detalles y consejos para visitar algunos sitios, que una vez allí he echado en falta más exactitud en las guías de viaje y en los centro de información. El problema es que cuando vuelves con las tarjetas de la cámara rebosantes de fotos es muy difícil decidirse por dónde empezar, así que para romper el hielo voy a hablar de yogures.

Sip, de yogures.

Cuando uno llega a Islandia, se da cuenta de que la comida típica de allí es bastante limitada. Que si platos de cordero (hay ovejas por todas partes), algunos de pescado, y los omnipresentes perritos y hamburguesas. Luego hay algún plato emblemático, como el tiburón fermentado (no muy recomendable), o el skyr.

Skyr

¿Qué es el skyr? Pues una especie de yogur a base de leche de vaca y origen Islandés que está muy muy bueno. Lo hacen de todos los sabores, y tiene una textura densa muy particular. Para que os hagáis una idea, cuando probé el de fresa me recordó al petit sussie.

Si alguno de vosotros se preocupa por ese tipo de cosas cosas me dirá: “¿Parecido al petit suisse? Debe tener un montón de grasa” (yo lo sé porque mi madre sólo me daba uno con esa razón :(). Pues sorprendentemente, no. Tiene poquísima. Es un yogur parecido al petit suisse, con apenas grasa y mucho calcio (lo que hace que sea más saciante). Un producto que se vendería a espuertas si José Coronado lo anunciase en la tele.

¿Por qué entonces no lo vemos por estas latitudes? ¿A nadie se le ha ocurrido importarlo o hay algo más que nos quieren ocultar? Yo no tengo ni idea, pero si alguno de vosotros sabe cómo montar una cadena de importación, que me avise que nos forramos 😀

Publicado originalmente en https://fregandolosplatos.wordpress.com/ bajo licencia CC BY-NC-SA 3.0

Aquí os quedáis

Desde que volví de vacaciones más o menos he ido cumpliendo mi objetivo y he publicado 4 entradas (5 con ésta) en 15 días, pero me temo ya que no voy a poder seguir ese ritmo. El problema es que… ¡me vuelvo a ir de vacaciones! ¡A Islandia!

Estoy muy ilusionado con el viaje porque lo que más me gusta es el turismo de naturaleza, y en ese sentido Islandia es una de las mejores opciones: volcanes, campos de lava, fumarolas, géiseres, glaciares, fiordos, playas, cascadas… Eso sí, aunque me guste mucho eso de estar al aire libre, odio la lluvia: me siento torpe con la mochila, paraguas, abrigo y encima intentando hacer fotos, y no disfruto igual. Para intentar evitar esto me he comprado un super-chubasquero que espero que funcione bien.

Otro problema es el frío. No porque vaya a hacer muchísimo, sino porque irse a un sitio donde hace rasca implica meter mucha más ropa en la maleta, y eso es un coñazo cuando tienes que abrirla y cerrarla la mayoría de los días. Si encima llevas dentro un saco de dormir, más coñazo todavía.

De todas formas, espero que estas pegas se queden sólo en pequeñas molestias y nos lo pasemos muy bien. Como ya os habréis imaginado, no os podréis librar de fotos y historietas cuando vuelva por estos lares.

¡Hasta pronto!

PD: Sip, la de arriba es mi propia maleta. Lo de las pegatinas empezó cuando la compré, hace ocho años. Me dí cuenta de que en la cinta de recogida de equipaje había montones de maletas negras parecidas a la mía, así que le puse la bandera de Bélgica (estaba en Bruselas) para reconocerla más fácilmente, y se convirtió en tradición comprar una pegatina en cada sitio que voy y ponérsela, aunque a veces se me olvida.

Publicado originalmente en https://fregandolosplatos.wordpress.com/ bajo licencia CC BY-NC-SA 3.0