Belchite

Hace casi un año hicimos una escapada a Zaragoza en una casa rural que estaba cerca de Belchite. En esta localidad tuvo lugar una importante batalla de la Guerra Civil, que dejó el pueblo totalmente destruido. En lugar de reconstruirlo, el régimen decidió dejar la ruinas como estaban y hacer un pueblo nuevo al lado de éstas.

Ahora mismo las ruinas de Belchite son un destino turístico, que incluso fue incluido en el top 10 de ciudades fantasmas de National Geographic. Con su trágico pasado, el pueblo también es un imán para “investigadores” paranormales que han recogido numerosas psicofonías, sobre las que por supuesto hizo un programa Íker Jiménez. La verdad es que nosotros no nos sentíamos muy atraídos por grabar nuestras propias psicofonías, porque opinamos un poco como éste otro Jiménez, pero estábamos tan cerca que pensamos que el pueblo bien valía una visita.

Para dar más encanto al viaje, el día que pensábamos ir a Belchite se levantó una niebla que hacía que no viésemos más allá de 10 metros, y mientras conducíamos parecía que en cualquier momento nos íbamos a encontrar con la chica de la curva (este es el último vídeo que enlazo, ¡lo prometo!).

Según llegábamos, parecía que la niebla se iba disipando, y la verdad es que nos sorprendimos por la enorme extensión de las ruinas. Había pocos visitantes, y casi todos estaban armados con grandes cámaras, y es que las ruinas pueden ser muy fotogénicas. Entre los edificios más enteros estaba esta torre, que además parece que tiene “cara”.

Enseguida volvió la niebla, que dio un aspecto realmente fantasmal al pueblo. Fijaos si no esta panorámica y en el camino que llevaba a la iglesia de San Martín.

Belchite

En la puerta de la iglesia había una pintada que me puso los pelos de punta. Dentro, había gente haciendo una sesión de fotos con estética gótica, la verdad es que el escenario no podía ser más apropiado.

Les hice una foto al salir, y pensé que con unos ajustes de saturación y contraste parecería la escena de una peli de miedo. ¿Qué opináis? ¿Tendrían posibilidades de sobrevivir? Os pongo la foto original debajo para que se os pase el miedo 😛

Entre las Ruinas

Tampoco faltaban los coches abandonados, en este caso tenemos un dos caballos que alguien dejó mucho más tarde de que el pueblo viviese la batalla, porque es un modelo bastante moderno.

Antes de irnos nos acercamos a la otra iglesia del pueblo, la de San Agustín, más grande y aún más impresionante que la de San Martín. Para cuando nos acercamos a ella ya no quedaba ni rastro de la niebla y el pueblo tenía un aspecto totalmente distinto. Dentro de la iglesia había otra sesión de fotos, de un motero con su Harley y su chica.

Después de ver la iglesia de San Agustín dimos por finalizada la visita, que la verdad es que fue bastante curiosa, pero no sé si recomendarla porque con la historia del sitio entiendo que a alguien le pueda dar mal rollo, y además hay otras muchas cosas que ver en Zaragoza. Eso sí, si os interesa la historia de la Guerra Civil, o si lo vuestro es pasear por lugares abandonados o fotografiarlos, es algo que no os podéis perder.

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Arranque de la temporada

Hace ya unas semanas que empezó la temporada de series (no esperaríais que hablase de fútbol, ¿verdad?), así que voy a aprovechar para hacer un repaso de qué me están pareciendo las series que sigo más o menos al día.

How I met your mother empezó con un episodio muy bueno que sentaba las bases de cómo va a ser la temporada en cuanto al argumento principal. Sobre el resto, siguen los episodios con referencias al pasado y al futuro y coñas frikis que hacen que los guionistas me tengan en el bolsillo. Lo único malo es que empiezo a sospechar que esta octava temporada podría no ser la última, y a mí me gustaría que la serie tuviese un final digno, y para eso mejor que no se alarge mucho más.

Modern Family sigue como siempre. Si alguien busca una comedia fiable, sin duda esta es su serie. Parece increíble que se puedan hacer tantos episodios buenos y que funcionen tan bien tanto aislados como vistos regularmente. Como cuando los Simpsons molaban.

Otra que sigue igual es Raising Hope. Yo quiero pensar que todas las familias de clase media-baja-baja-baja de EEUU son tan graciosos y majetes como los Chance.

A The Big Bang Theory parece que el parón veraniego le ha venido bien, y ha mejorado algo la calidad de sus chistes y tramas. Con todo, me sigue pareciendo la peor y menos friki de las cuatro comedias que he comentado.

Pasando ya al terreno de los dramas, la tercera temporada de Downton Abbey me está gustando mucho más de lo que me gustó la segunda. Menos ñoña, y si sigue por los derroteros del quinto y último episodio a día de hoy… ¿más oscura?

Y si hay una serie que tengo que ver nada más sé que está disponible, es Homeland. La cosa ha arrancado muy fuerte, y al ritmo que lo sueltan, cuesta creer que vayan a tener material para toda la temporada. ¿Cuál será el siguiente giro del guión? El único fallo que le veo es la actitud forzada de uno de los protagonistas, igual que pasaba en la primera temporada, pero a cambio Claire Danes y Morena Baccarin están bordando sus papeles.

Me falta aún empezar a ver American Horror Story, que se estrenó esta semana, y Community, que se suponía que iba a empezar ayer 19 de octubre, pero ha sido retrasada por tiempo indefinido. Una vergüenza cómo está tratando la cadena a esta peazo serie. Shame on you, NBC, shame on you!! Para ir animando la espera, el equipo de la serie nos ha dejado con este vídeo. Porque.. ¿quién dijo que el 19 de octubre tiene que ser una fecha? 😀

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Landmannalaugar

Preguntando a algunos amigos que ya habían estado en Islandia, parecía que había un sitio que no había que perderse: Landmannalaugar. El problema es que es un sitio que está en el interior de la isla, y al alejarse de la costa empieza a hacer frío de verdad. De hecho, las excursiones organizadas al interior suelen hacerse desde junio a mediados de agosto, así que teniendo en cuenta que nosotros íbamos en septiembre, dudábamos que visitar Landmannalaugar fuese una gran idea. Por si eso fuera poco, es difícil llegar, y parecía que las opciones eran o ir con todoterreno por caminos en los que podría haber ríos que vadear, o bien coger un autobús que sólo te dejaba estar ahí dos horas a no ser que cogieses el del día siguiente tras pasar ahí la noche en tienda de campaña.

Así que como la decisión era muy difícil, hicimos lo que mejor se nos da: dejarla para más adelante 😀 Reservamos los albergues de tal forma que pegándonos una paliza podríamos ver Landmannalaugar dejando sólo de visitar un par de sitios menos importantes, y alquilamos un todoterreno porque, total, por caminos de tierra nos íbamos a meter de todas formas.

Una vez en Islandia, la previsión del tiempo decía que iba a hacer bueno cuando estuviésemos por la zona, así que nos informamos mejor de cómo llegar. Según nos contaron en la oficina de turismo de Reikiavik, había una ruta que llegaba a Landmannalaugar sin atravesar ningún río, al menos en esa época del año. Por si llega a este blog alguien que esté planeando su viaje a Islandia, aquí va un protip: el camino sin cruzar ríos consiste en coger la carretera 32 hacia el norte, pasar la central eléctrica, seguir un poco hasta el cruce con la F208, y ahí coger ésta última que va directa hasta Landmannalaugar. La 32 no está bien mapeada en Google Maps, así que si miráis ahí cómo llegar, os lo va a poner mal.

Con todo más o menos claro, nos pusimos en marcha un poco antes de lo habitual. Habíamos pasado la noche en el albergue de Árnes, que ya está en la carretera 32 y sólo a 100 km de nuestro destino, pero no nos fiábamos de las carreteras “F” Islandesas, que sólo son aptas para vehículos con tracción a las cuatro ruedas, y suponíamos que muy deprisa no íbamos a poder conducir.

Tras un tiempo conduciendo por la 32, con unas estupendas vistas del volcán Hekla a la derecha y de ovejas y caballos por todos lados, llegamos al cruce con la F208 con un cartel que ponía “Landmannalaugar”, por si teníamos alguna duda. Y es que antes nos habíamos despistado un poco con un falso cruce que nos hizo parar a preguntar, lo típico que pasa cuando vas por una carretera semidesierta, que te preguntas si te has equivocado de camino 😛

Al coger la F208 tenemos nuestro primer contacto con las “carreteras” sin asfaltar islandesas. Pongo lo de “carreteras” entre comillas porque ir por ellas es casi igual que conducir por caminos españoles. Una de las pocas diferencias es que la F208 es negra como el carbón. Origen 100% volcánico. No acepten imitaciones. Otra diferencia… bueno, mirad la foto.

Camino a Landmannalaugar

El paisaje empezó a cambiar rápidamente y por todas partes salían unas montañas raras, de color negro y rojo y con parches de musgo verde. Destacaban mucho en medio de la llanura de tierra negra. A pesar de lo desolado del terreno, de lo que no podíamos librarnos era de las ovejas. Normalmente estaban en parejas o grupos de tres en partes del terreno con algo de verde, pero de vez en cuando también se encontraban en medio de zonas totalmente desoladas. Siempre que pasábamos nos seguían con la mirada, igual que hacen los viejos de mi pueblo cuando pasas por delante de ellos mientras toman el fresco en la puerta de su casa. Lo único que ellos suelen empezar a hablar en cuanto creen que no les oyes, mientras que las ovejas islandesas se quedaban calladas, como rumiando (pun intended) sus pensamientos.

La verdad es que la carretera era incómoda por los baches y todos los charcos que había que sortear, pero sólo nos parecieron peligrosos un par de tramos cortos que tenían mucha pendiente. Al cabo de casi una hora conduciendo por la F208 ya empezábamos a divisar Landmannalaugar. Nosotros no lo sabíamos, pero en esta foto desde el coche ya se veían Bláhnjúkur, la montaña que pensábamos subir, y Brennisteinsalda, la que subimos finalmente. Las he señalado con una flecha azul y una roja, respectivamente. ¡Fijaos en que tenían nieve!

Al poco rato llegamos al parking que había antes del camping. Si se quiere pasar la noche en este sitio, prácticamente la única opción es llevarte la tienda de campaña o una caravana. Eso sí, se pueden usar la cocina, y los baños y duchas que hay en unas cabañas. Creo que también tienen algunas literas, pero muy difíciles de reservar. En el mismo camping hay otro aparcamiento, pero para llegar a él había que atravesar un riachuelo. Parecía muy fácil, pero no quisimos arriesgar la integridad de nuestro coche por ahorrarnos 500 metros a pata. Os pongo la foto de un valiente:

En nombre Landmannalaugar significa algo así como “baños de la gente”, y efectivamente había unos baños termales y gente disfrutando de ellos. Nosotros decidimos pasar porque íbamos a estar poco tiempo y porque aunque el termómetro del coche marcase 6º, que ya es poco, venía un viento helado que hizo que nos pusiésemos el gorro y los guantes. Como no, también había ovejas, aquí las podéis ver con el campo de lava al fondo. Efectivamente: las ovejas islandesas tienen cuernos. Además pegan buenos saltos, lo que me hizo desarrollar la teoría de que son cabras disfrazadas.

La gente suele ir a Landmannalaugar para pasar un día completo o incluso varios haciendo senderismo. Como nosotros disponíamos de menos tiempo, nuestra idea era recorrer la ruta 6 de la guía Rother, que salía del camping atravesando el campo de lava, giraba a la izquierda pasando por la zona geotérmica, volvía a girar para subir Bláhnjúkur, y terminaba bajando otra vez hasta el camping en un recorrido de unas 3 horas. Así que enfilamos hacia el campo de lava, siguiendo a unos cuantos visitantes que acababan de llegar en autobús (4×4, of course).

El paisaje era muy bonito, con el campo de lava negro azulado con sus trozos de musgo y las montañas al fondo. Yo no tenía muy claro cuál podía ser Bláhnjúkur, porque según mis cálculos era una cacho montaña con un montón de nieve por la que parecía que no subía ningún camino, y la Rother no nos sugeriría tal ruta, ¿verdad? Error, luego descubrimos que sí que era esa. Mirad la foto y decidme si veis fácil subir y volver, todo en un par de horas.

Bláhnjúkur

Al fondo se veían las montañas nevadas que salen en todas las fotos. La verdad es que era un paisaje muy raro, tanto que parecía pintado. Cuando llegamos al final del campo de lava pudimos verlas de más de cerca, pero la sensación de irrealidad seguía ahí. Lo mismo pasa con las fotos que hicimos. Fijaos también en cuánta nieve tenían y en que hay algunos puntos blancos en el prado de abajo. Ovejas, cómo no.

Después de pasar el campo de lava llegamos a la parte geotérmica, que tenía alguna solfarata maloliente, aunque nada comparado con las que veríamos otros días del viaje. En este punto nos fijamos en que nadie iba por la ruta que pensábamos hacer y tampoco vimos ningún camino marcado. En cambio, la mayoría de los visitantes subían a Brennisteinsalda y volvían otra vez por el campo de lava hasta el cámping, así que decidimos imitarles.

La subida hasta Brennisteinsalda resultó bastante fácil, aunque en algún punto el viento soplaba tan fuerte que parecía que nos podía derribar. Las vistas empezaban a ser espectaculares, y se podían ver montones de colinas con colores raros alrededor de nosotros.

Vistas desde Brennisteinsalda

De la nieve que se veía antes a lo lejos ya casi no quedaba nada, aunque sí que había bastante en alguna de las colinas vecinas que estaban más resguardadas del sol.

Finalmente, coronamos, y en la cima sí que el viento parecía que te podía levantar y mandarte hacia abajo por la vía rápida, así que no nos entretuvimos mucho ahí arriba. Podéis disfrutar de las vistas de 360º desde Brennisteinsalda en este enlace, ¡y sin frío ni viento!

Como ya era un poco tarde, intentamos darnos prisa para volver al coche, aunque como entonces el sol ya calentaba algo y el viento empezaba a amainar, no pudimos resistir la tentación de pararnos a hacer unas cuantas fotos más. La pradera que hay entre las montañas de lava y las montañas resulta que es un campo de algodón.

Montañas entre Algodones

Como véis, la mayoría de la nieve ya se había derretido. Se podía estar sin guantes ni gorro y se estaba mucho más a gusto, así que empecé a jugar con encuadres del campo de lava con las montañas al fondo. Ahora no sé cuál me gusta más ¿vertical u horizontal?

Landmannalaugar I

Landmannalaugar II

De todas formas, al final nos dimos cuenta de que aún teníamos mucho que hacer por delante, y tomamos el camino de vuelta. Al poco rato, el campo de lava se acabó y ya se veía el camping.

Había gente cocinando, pero como teníamos prisa y el coche a medio kilómetro, decidimos tomarnos un sandwich rápidamente en el mismo coche y seguir con el viaje. Aún nos daría tiempo de visitar la granja de Stöng, y las cataratas Seljalandsfoss y Skogarfoss, que por suerte estaba a un paseo del albergue, donde pudimos dejarnos caer rendidos 😀

[Actualización 16-10-2012] Por lo que veo, sí que hay gente que sube a Bláhnjúkur, o mejor dicho “gatea hasta la cima”. Eso es lo que cuenta un aventurero en su blog, que encima luego volvió a la carretera 1 por el camino sur, atravesando ríos con su bici. Qué crack.

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Cuentos de Dunk y Egg

Para calmar un poco el “mono” de Juego de Tronos después de leerme Danza de Dragones, me he leído las dos primeras novelas cortas de la serie conocida como Cuentos de Dunk y Egg: El Caballero Errante y La Espada Leal. Escritas por el propio George R.R. Martin, estas novelas cuentan las aventuras de un caballero y su escudero en Poniente, unos 90 años antes de los hechos narrados en Juego de Tronos.

Son dos historias que se leen en un par de horas cada una, pero con bastante miga para quienes quieran saber un poco más del universo de Canción de Hielo y Fuego. Como siempre con las historias de Martin, las tramas tienen algún giro sorprendente, y eso que en este caso, si se ha prestado atención a el resto de libros, se podría adivinar qué va a pasar con muchos de los personajes.

Como las aventuras tienen lugar 90 años antes, no se puede esperar que haya muchos personajes comunes con Canción de Hielo y Fuego, pero tenemos la oportunidad de encontrarnos con los progenitores de muchos conocidos, y con otros nombres que más tarde serán leyenda. Sobre todo creo que se hace referencia a ellos en Festín de Cuervos, así que lo mejor es leer estas historias cortas justo después de Tormenta de Espadas.

Además de éstas dos, hay una tercera novela que aún no se ha traducido al español (El Caballero Misterioso) y otra más en preparación. Sí, lo sé, lo sé, este hombre debería dedicarse al 100% a terminar lo que tiene entre manos, pero al menos en este caso gasta el tiempo escribiendo sobre el mismo universo y así tenemos algo con lo que irnos entreteniendo. Por cierto, si la saga “principal” está siendo adaptada para la televisón, estos cuentos están también en cómic, y bastante más fáciles de encontrar que en formato libro. Supongo que en un momento u otro caerán mientras espero a que llegue El Invierno…

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