Iceland Landscapes, de David Bergmann

Hago ahora un pequeño alto en la crónica de nuestras aventuras en Islandia, igual que éstas sufrieron un parón a causa de la tremenda nevada que nos cayó en el lago Mývatn.

Después de desayunar y aceptar que no podríamos visitar nada ése día, entre los libros del hotel encontré uno que me llamó la atención. Se llamaba Iceland Landscapes y estaba firmado por un fotógrafo islandés llamado David Bergmann. Y cuando digo firmado, lo digo en dos sentidos: él era el autor del libro y en la primera página había una dedicatoria suya para el hotel.

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Con todo el día por delante, el libro fue cayendo a ratos, aunque me hubiese gustado leerlo más tranquilamente. No es que hubiese mucho para leer, porque realmente el libro consiste en unas 120 fotos, así que es más de ver que otra cosa, pero cada una de las fotos viene acompañada por sus detalles técnicos y la historia de su captura, y creo que esas cosas se aprecian mejor en pequeñas dosis.

Me llamó mucho la atención la variedad de las fotos, con paisajes, naturaleza, fauna, fotografía abstracta… y su calidad. La mayoría tenía algún detalle que la diferenciaba de la típica fotografía de un iceberg, montaña, pájaro o lo que fuera. Podéis ver a qué me refiero echando un ojo a su galería online. En esto, y en sus explicaciones, se notaba que el autor es un enamorado de Islandia, y de hecho, pasa gran parte de su tiempo recorriendo la isla, bien para hacer fotografías o bien para guiar a otros en expediciones fotográficas.

En resumen, un libro muy recomendable. Si queréis saber un poco más sobre él, en este blog hay muchas fotos y un buen análisis de su contenido, aunque si os interesa leerlo creo que la única forma de conseguirlo es comprándolo en su página web, y no es nada barato :S Pero bueno, al menos podemos investigar la galería online de David Bergmann por la cara…

Publicado originalmente en https://fregandolosplatos.wordpress.com/ bajo licencia CC BY-NC-SA 3.0

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Luces de árbol

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Tenía ganas de hacer una foto navideña pero no se me ocurría cómo hacerla. Por casualidad llegué a este artículo en el que explican un truco para que al desenfocar cada punto de luz se vea como una forma concreta , así que pensé que sería buena idea hacer una foto a las luces de mi árbol de Navidad con un “molde” de árbol de Navidad.

Las luces propiamente dichas son blancas, y están en el centro, y son las que hacen los arbolitos más brillantes. Las otras son los reflejos de las luces de verdad en los adornos amarillos y rojos. Creo que el resultado está lejos de los que vienen como ejemplo en el artículo, pero me guardo el truco para repetirlo cuando vea un motivo más adecuado.

Publicado originalmente en https://fregandolosplatos.wordpress.com/ bajo licencia CC BY-NC-SA 3.0

Belchite

Hace casi un año hicimos una escapada a Zaragoza en una casa rural que estaba cerca de Belchite. En esta localidad tuvo lugar una importante batalla de la Guerra Civil, que dejó el pueblo totalmente destruido. En lugar de reconstruirlo, el régimen decidió dejar la ruinas como estaban y hacer un pueblo nuevo al lado de éstas.

Ahora mismo las ruinas de Belchite son un destino turístico, que incluso fue incluido en el top 10 de ciudades fantasmas de National Geographic. Con su trágico pasado, el pueblo también es un imán para “investigadores” paranormales que han recogido numerosas psicofonías, sobre las que por supuesto hizo un programa Íker Jiménez. La verdad es que nosotros no nos sentíamos muy atraídos por grabar nuestras propias psicofonías, porque opinamos un poco como éste otro Jiménez, pero estábamos tan cerca que pensamos que el pueblo bien valía una visita.

Para dar más encanto al viaje, el día que pensábamos ir a Belchite se levantó una niebla que hacía que no viésemos más allá de 10 metros, y mientras conducíamos parecía que en cualquier momento nos íbamos a encontrar con la chica de la curva (este es el último vídeo que enlazo, ¡lo prometo!).

Según llegábamos, parecía que la niebla se iba disipando, y la verdad es que nos sorprendimos por la enorme extensión de las ruinas. Había pocos visitantes, y casi todos estaban armados con grandes cámaras, y es que las ruinas pueden ser muy fotogénicas. Entre los edificios más enteros estaba esta torre, que además parece que tiene “cara”.

Enseguida volvió la niebla, que dio un aspecto realmente fantasmal al pueblo. Fijaos si no esta panorámica y en el camino que llevaba a la iglesia de San Martín.

Belchite

En la puerta de la iglesia había una pintada que me puso los pelos de punta. Dentro, había gente haciendo una sesión de fotos con estética gótica, la verdad es que el escenario no podía ser más apropiado.

Les hice una foto al salir, y pensé que con unos ajustes de saturación y contraste parecería la escena de una peli de miedo. ¿Qué opináis? ¿Tendrían posibilidades de sobrevivir? Os pongo la foto original debajo para que se os pase el miedo 😛

Entre las Ruinas

Tampoco faltaban los coches abandonados, en este caso tenemos un dos caballos que alguien dejó mucho más tarde de que el pueblo viviese la batalla, porque es un modelo bastante moderno.

Antes de irnos nos acercamos a la otra iglesia del pueblo, la de San Agustín, más grande y aún más impresionante que la de San Martín. Para cuando nos acercamos a ella ya no quedaba ni rastro de la niebla y el pueblo tenía un aspecto totalmente distinto. Dentro de la iglesia había otra sesión de fotos, de un motero con su Harley y su chica.

Después de ver la iglesia de San Agustín dimos por finalizada la visita, que la verdad es que fue bastante curiosa, pero no sé si recomendarla porque con la historia del sitio entiendo que a alguien le pueda dar mal rollo, y además hay otras muchas cosas que ver en Zaragoza. Eso sí, si os interesa la historia de la Guerra Civil, o si lo vuestro es pasear por lugares abandonados o fotografiarlos, es algo que no os podéis perder.

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Aurora Borealis

La idea inicial era irnos a Islandia en agosto, pero por varias razones al final nos venía mejor cogernos las vacaciones en septiembre. Aquí llegaron nuestras dudas: ¿realmente era buena idea irse en septiembre a un país que se llama ICEland? Mirando las estadísticas parecía que normalmente sólo hace un poco más de fresquito en septiembre (que ya es bastante), pero que llovía más, mala cosa para hacer turismo. Al final, nos lanzamos a la piscina porque irse en septiembre tenía una ventaja: noches más largas, lo que aumenta las posiblidades de ver la auroral boreal, y encima se supone que este año y el que viene hay un pico de actividad solar, lo que significa auroras más frecuentes y más fuertes…. Muy mal se nos tenía que dar para perdérnosla, ¿no?

Ya con las ideas claras, nos informamos sobre cómo ver la aurora. Resulta que para poder verla básicamente se tienen que cumplir los siguientes requisitos y tener un poco de suerte:

  • Que sea de noche
  • Cielo despejado
  • Que haya suficiente actividad para la latitud en la que te encuentras.

Como véis, en España lo tenemos difícil sólo por el último punto. En Islandia descubrimos que el problema eran… ¡exactamente, las nubes! Así que tocaba estar atento a dos predicciones, por un lado la meteorológica, y por otro la de actividad de auroras. Para la predicción de auroras, lo mejor es la página del Instituto Geofísico de Alaska. Tienen una predicción a largo plazo, que ya os digo yo que no sirve de mucho, y otras dos a corto plazo, de un día y de una hora. Yo lo que recomiendo es mirar con frecuencia esta última, y si pone que hay actividad y no hay muchas nubes, salir corriendo del hotel, albergue, o tienda de campaña. No os arrepentiréis 😉

Con los deberes hechos, a los pocos días llegó nuestra primera oportunidad para ver la aurora, pero tuvimos un problema: estábamos en el único albergue de todo el viaje en el que no teníamos internet, así que nos quedábamos sin predicción. La primera noche parecía que había bastantes nubes y estábamos matados, así que nos fuimos directamente a la cama.

A la siguiente noche en el mismo sitio el cielo estaba totalmente despejado, así que parecía un crimen no salir a echar un vistazo. Tras un rato esperando, parecía que no se veía nada. Me acerqué a unos tipos con trípodes y linternas de minero que parecían bastante profesionales y les pregunté acerca de las posibilidades de ver la aurora esa noche. Según ellos, casi ninguna. Dijeron que el día anterior había sido mucho mejor, y nosotros nos lo perdimos ¡qué pena! Así que tocaba irse a la cama ya.

De todas formas, para ir “entrenando” la cámara, hice algunas fotos de las estrellas.

Ursa Major

En esta, por ejemplo, se ve perfectamente la osa mayor. La razón de que el cielo esté tan claro por debajo es que la luna estaba casi llena y su luz se reflejaba en los glaciares de las montañas que se ven al fondo. También, si os fijáis en la zona central de la foto, tiene cierto tono verde. Yo me dí cuenta jugando con la foto en el ordenador, y creo que podría ser una mínima actividad de aurora, que cuando es más débil se supone que se ve pálida y en el horizonte (porque está más al norte), mientras que si es fuerte es más brillante y se sitúa más al sur, de forma que la ves encima de tu cabeza. De todas formas, nunca sabré si había algo de aurora o es cosa de la cámara…

Via Lactea

En esta otra foto intenté que se notase la Vía Láctea lo máximo posible. Algo se nota, y me gusta cómo queda con esa nube pasando por delante.

A la noche siguiente ya cambiábamos de albergue y volvíamos a tener internet. La cosa no pintaba bastante bien porque no se preveía mucha actividad, pero según los del tiempo iba a ser la única noche despejada en unos días, así que había que estar preparados.

Estábamos mirando por la ventana (hacía un viento que no veas), cuando ví que la predicción en una hora subía a nivel “moderado”. Cogí el gorro y los guantes, y salí a echar un vistazo. Se veían unas nubes raras cerca de donde estaba saliendo la luna. ¿Nubes altas iluminadas por la luna o aurora boreal? Hice una foto con la cámara configurada para captar toda la luz posible, a ver qué se veía (lo que, según leí después aquí, es un buen método para saber si se está cociendo algo), y esto es lo que mostró la pantalla de la cámara:

Aurora Borealis 1

¡No eran nubes! (¡Y el encuadre era increíblemente bueno para haberlo hecho a ojo! ¡Hasta el horizonte estaba recto!) Avisé corriendo a catsandroids porque no sabía cuánto iba a durar, pero según pasaba el tiempo estaba claro que la cosa iba a más. El verde de la aurora era ya claramente visible a simple vista. En la siguiente foto bajé la sensibilidad de la cámara a la mitad, y se veía casi con tanta fuerza como en la primera.

Aurora Borealis 2

Si os fijáis, un poquito más arriba de la luna y a la derecha hay un grupito de estrellas, el cúmulo de las Pléyades. Si pincháis en la foto y vais a flickr, veréis que las he marcado en la imagen. Si alguno reconoce más estrellas o constelaciones, le animo a añadir notas a las fotos 🙂

Aurora Borealis 3

Como había unas cuantas farolas en el sitio en el que estábamos, cogimos el coche y fuimos a un sitio más apartado para librarnos de la contaminación lumínica. Cuando llegamos la cosa ya estaba a tope, con arcos de luz que iban de este a oeste pasando por encima de nuestras cabezas.

Aurora Borealis 4

De todas formas, las fotos son un poco engañosas, porque puse un poco más tiempo de exposición de lo normal, aunque se viesen las trazas de las estrellas, simplemente porque me pareció que así se veía bien en la pantalla de la cámara. Realmente era más o menos la mitad de brillante, pero en algunos momentos abarcaba casi todo el cielo, con lo que era más impresionante en vivo y en directo. Cambiaba aparentemente muy despacio, aunque en cuanto te quedabas embobado en una dirección ya había algo nuevo en la contraria. La siguiente foto era lo que se veía justo encima de nuestras cabezas. Creo que es la más realista de todas, la intensidad había bajado un poco y ese cielo azul con bandas translúcidas verdes era más o menos lo que se veía a simple vista.

Aurora Borealis 5
Estuvimos un buen rato a pesar del frío y el viento (que notaréis cómo movía el trípode si ampliáis las fotos :S), hasta que la cosa iba poco a poco disminuyendo, y decidimos volvernos al albergue.

Durante el resto del viaje tuvimos más noches despejadas, pero ninguna con una previsión mejor de auroras y sí con bastante más frío, así que nos dimos por satisfechos con esta experiencia, que fue totalmente impresionante. Ver como va cambiando y se va iluminando de esa forma el cielo parece obra de algún poder sobrenatural, así que si tenéis la oportunidad de ver una aurora, no la desperdiciéis aunque eso signifique pasar algo de sueño y frío 😀

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Lazy

Llevo bastante tiempo sin poner nada por aquí, y no especialmente por falta de tiempo. Lo que pasa es que con el calor y la tranquilidad del verano uno se vuelve vago y lo que realmente apetece es estar en el sofá viendo los Juegos Olímpicos. Creo que Pirata puede ayudaros a haceros una idea:

Lazy

Gracias, Pirata.

Así que caigo en el recurso fácil de las fotos de gatos para animar un poco esto antes de irme de vacaciones. Nos vemos en unos días, vosotros intentad descansar también pero tampoco seais muy vagos, ¿vale?

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Gigantes

Parece mentira que con mi pueblo a 30 minutos en coche nunca había hecho una visita a Campo de Criptana para ver sus famosos molinos. Los había visto alguna vez de pasada, pero no es lo mismo que pasear entre ellos mientras el sol va bajando en el horizonte 🙂

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Into the Mist

La primera vez que estuve en Londres me llevé una pequeña decepción: ¡no había niebla! La explicación que me dieron es que la famosa niebla londinense es cosa del pasado, de cuando la ciudad -en plena Revolución Industrial- se llenaba de humo procedente de la quema de carbón. Es decir, que no era fog, sino smog.

Sin embargo, como en toda ciudad a las orillas de un río, de vez en cuando hay niebla normal, como esta que vimos desde Greenwich Park. No se disipó en todo el día, y el Sol no tuvo más remedio que hundirse en ella.

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