La cocina de las fotos

Supongamos que, hipotéticamente, alguien se leyese entera la entrada de la semana pasada y dijera -repito, hipotéticamente- “¡Guau, cómo mola lo del RAW, voy a probarlo! ¿Pero cómo?” (chan chan)

Evidentemente, el primer paso es contar con una cámara que te permita guardar las fotos en ese formato. Para descubrirlo sólo hay que ir al menú de la cámara y ver si existe la opción, aunque por lo que he visto la regla suele ser que si la cámara cuesta menos de 200 euros no tiene esa opción ni en broma, si está entre 200-300 lo mismo sí, y a partir de 300 muy raro es que no puedas guardar tus fotos en RAW.

Si somos los afortunados poseedores de una de estas cámaras, ya sólo hace falta configurar esa opción, hacer unas fotos, abrirlas en el ordenador… y entonces nos daremos cuenta de que: 1) No todos los programas son capaces de abrir estas fotos 2) Cuando las abren, la fotos son mu sosas. El segundo punto tiene una explicación sencilla: Los valores por defecto de saturación, enfoque, etc. que usan los programas de revelado de RAW suelen ser bastante anodinos. Así que si tomas una foto en los dos formatos y los comparas recién salidos de la cámara, normalmente te va a gustar más el JPEG. Lo que pasa es que jugando un poco con el RAW es bastante posible que consigas mejorarlo. Y así llegamos al primer punto: ¿Qué programa usar? Pues hay muchas opciones, pero yo voy a hablar de 4.

El programa del fabricante. Si tu cámara puede tomar imágenes en RAW, vendrá con software que te permitirá abrir y ajustar esas fotos. Lo malo es que estos programas no suelen ser muy completos, o lo mismo luego no dejan exportar la imagen a otros formatos fácilmente… mejor pasar del tema.

Picasa. El programa de Google tiene un par de ventajas: es gratuito y su visor de imágenes abre los RAW muy rápido. Esto puede parecer una tontería, pero yo tengo configurado mi ordenador para que por defecto abra estos archivos con el visor de Picasa, que los muestra como si fuesen una imagen más. Por lo demás, es un editor demasiado simple, pero por lo menos me ahorra tener que abrir un programa más pesado sólo para ver por encima una foto.

Adobe Camera Raw. Este programa realmente es un plugin de Photoshop. Normalmente viene instalado con todas las versiones de Photoshop, pero si no, se puede descargar gratuitamente desde la página de Adobe. Lo usan muchos profesionales, así que supongo que es bastante completo, y encima hay montones de tutoriales en internet si se quiere aprender qué ajustes le van mejor a un paisaje, a una cara o cómo pasar las fotos a un blanco y negro vistoso. Yo creo que es el mejor para empezar.

Lightroom. También de Adobe, es un programa que intenta abarcar todo el “flujo de trabajo” de un fotógrafo: pasar las fotos al ordenador, editarlas, ordenarlas, hacer galerías… Su módulo de revelado es muy parecido al de Adobe Camera Raw, y de hecho, estoy convencido de que tiene las mismas “tripas”. Sin embargo, tiene algunas funcionalidades extra, como ajustes preestablecidos para enfocar paisajes, lograr efectos vintage, etc., alguna herramienta que hace más fácil el enfoque o el balance de blancos, un historial de todos los ajustes de una foto, y los perfiles de corrección de lente. Esta última opción es bastante espectacular, porque le dices a Lightroom qué objetivo has usado y te corrige su viñeteo, aberraciones cromáticas, deformaciones de ojo de pez… lo mismo os suena a chino, ¿pero a que alguna vez habéis hecho una foto a una iglesia desde cerca y la torre parece un poco inclinada, o habéis hecho una foto al mar y el horizonte está abombado? Pues Lightroom corrige todo eso él solito, o te deja configurarlo a tí. A mí personalmente me da un poco de miedo eso de que redibuje toda la foto, pero bueno, no hace falta usar justo esa opción. ¿La gran desventaja de este programa? Que es de pago, pero hasta marzo se puede probar gratis la beta de Lightroom 4.

Por supuesto, estos programas también se puede usar para retocar JPEG, pero si se guarda el resultado en este formato los ajustes que hayamos hecho se aplicarán y será imposible dar marcha atrás (es destructivo). Para evitar esto, Lightroom guarda todo el historial de la foto, de manera que siempre podemos volver a un punto intermedio, y Camera Raw guarda los ajustes en un archivo sidecar XMP. Para evitar depender del historial de Lightroom o tener que estar atento a usar siempre la imagen con su archivo sidecar asociado, todo el mundo recomienda empezar pasando los archivos RAW a DNG, y seguir trabajando a partir de ahí.

DNG (Digital Negative) es un formato abierto de archivo RAW, lo que quiere decir que si queremos abrir una imagen dentro de 10 años es bastante posible que haya muchos programas compatibles, lo que no pasa con el XMP o el RAW propietario de los fabricantes de cámaras. Un archivo DNG tiene los datos originales de la foto más los ajustes que hayamos elegido, que se aplican a la preview de la imagen cuando ésta se muestra en pantalla y cuando pasamos la foto a JPEG (o TIFF) para verla en el ordenador o imprimirla, pasos finales para disfrutar de nuestras fotos y torturar a los demás enseñándoselas. Por cierto, la foto de los ejemplos es mía :p

En fin, sé que me ha quedado más largo y más técnico que la entrada anterior, pero cuando estuve buscando tutoriales de revelado en RAW me costó un poco porque todos iban al grano, sin detenerse en los tipos de archivos, con qué programas empezar y cómo usarlos. Así que espero que si a alguno os pica la curiosidad y lo intentáis, no os pille tan verde como a mí. Eso sí, no esperéis ningún manual de cómo ajustar fotos ni nada parecido por aquí, que no tengo tanta idea. Para eso, os aconsejo a los expertos: dZoom, Xataka Foto, Canonistas

Actualización: Aquí tenéis un artículo de Xatakafoto sobre cómo empezar a hacer fotos en RAW. Está bien explicado, y además mencionan alguna cosa que yo me he saltado.

Publicado originalmente en https://fregandolosplatos.wordpress.com/ bajo licencia CC BY-NC-SA 3.0

¿La foto? Poco hecha, por favor.

¿Quién no ha hecho una foto y al abrirla más tarde en el ordenador se ha encontrado con que no era eso lo que esperaba? Fotos con tonos azules o amarillos que no deberían estar ahí, demasiado oscuras, demasiado luminosas… A mí me ha pasado un montón de veces, y normalmente no he hecho nada al respecto porque los programas de retoque me daban bastante miedo: tenían demasiadas opciones y yo demasiada poca idea. Pero hace relativamente poco he encontrado una forma bastante rápida y  fácil de hacer estas cosas, las fotos en RAW.

Resulta que cuando haces una foto, la cámara no la toma directamente en JPEG, sino que tiene que seguir una serie de pasos intermedios. La foto en RAW sería una foto en un estado a medio camino de este procesado, con la gracia de que se le puede meter mano fácilmente hasta convertirla en el JPEG que queremos sin perder calidad. Podéis ver el siguiente esquema (que he sacado de aquí) para haceros una idea mejor:

Las ventajas que veo a esto del RAW son básicamente dos: La primera, y la que me atrajo en primer lugar, es que los programas preparados para trabajar con imágenes en RAW son bastante sencillos y van al grano. Nada de cambiar fondos, crear efectos especiales… simplemente la herramientas necesarias para cambiar el contraste, brillo, etc. y alguna cosa más como la eliminación de ojos rojos. La segunda, que los cambios realizados en un archivo RAW son reversibles y provocan menos ruido en la imagen que si se trabaja directamente con un JPEG.

No creáis tampoco que esto sólo sirve para arreglar fotos que no han salido bien. De hecho, muchas fotos no tendrán arreglo, y otras que sí han salido bien pueden ser mejoradas. ¿Por qué? Porque muchas veces las cámaras de fotos aplican valores por defecto que pueden no ser los más adecuados. Un ejemplo bastante llamativo suele ser el enfoque o “sharpening” que veis en la segunda cajita rosa de la imagen. Dependiendo de si la foto es de un paisaje, un rostro, o de un paisaje con gente, los valores de enfoque que hacen que la foto quede mejor pueden variar bastante de una a otra. En resumen, eligiendo nosotros estos valores en lugar de dejar esa tarea a la cámara, podemos hacer que nuestra foto quede más bonita o más fiel a la realidad ajustándolos nosotros mismos.

Pero no todo van a ser ventajas, claro. La primera pega es que no todas las cámaras guardan las imágenes en RAW, hay que tener una cámara de gama media o alta para contar con esta opción. La segunda es el espacio en disco. Una imagen en RAW puede ocupar fácilmente 3-4 veces más que en JPEG, así que si te vas de viaje mucho tiempo y la memoria de tu cámara es limitada, mejor olvidarse de esta opción. Si no se quiere llenar hasta arriba el disco duro, lo que se puede hacer es disparar en RAW cuando vemos que la la cámara no ha sacado la foto como pénsábamos. ¿Que la foto tiene un tono verdoso que no se corresponde con lo que estoy viendo? Pues la hago en RAW y luego lo corrijo. También se puede hacer cuando la foto nos guste especialmente, por ejemplo si vais a hacer una foto del atardecer más bonito que hayais visto nunca, lo mismo os interesa tomarla en RAW.

La otra desventaja que se me ocurre, que tampoco es ninguna tontería, es que hay que tener tiempo y maña para convertir esos RAWs en imágenes en condiciones. Si las pasáis tal cual a JPEG suelen estar faltas de enfoque, contraste… vamos, que si no pensáis editarlas es mejor olvidaros del RAW. Y si pensáis editarlas pero no tenéis mucho tiempo, os aconsejo tomarlas en RAW y JPEG, una opción bastante extendida. Las fotos os ocuparán aún más espacio, pero ya tendréis todas en JPEG y podréis decidir cuáles vale la pena editar. Además, de esa forma no pasa nada si en alguna no sois capaces de mejorar los resultados con los ajustes de la cámara (a mí me pasa :p). Esto puede pasar porque que los programas sean fáciles de utilizar no quiere decir que sea fácil obtener algunos efectos. Afortunadamente, hay montones de tutoriales en la red de cómo usar estos programas. Me gustaría comentar algunos, pero creo que será otro día, porque esto del lavavajillas no ahorra tanto tiempo y me parece que hoy he batido mi récord de cansinismo, así que mi más sincero agradecimiento si has conseguido llegar hasta aquí 😀

Publicado originalmente en https://fregandolosplatos.wordpress.com/ bajo licencia CC BY-NC-SA 3.0