Playing with Google

Ayer un amigo me avisó de que se podía comprar Endomondo Pro para Android por sólo 50 céntimos. Pensé que por ese precio bien podía comprarlo y disfrutar de las ventajas de la versión de pago del programa, como ver más detalles de las prácticas o utilizar el modo “véncete a tí mismo”. Ya veremos si amortizo esos 50 céntimos o no, pero mientras lo compraba me llamaron mucho la atención un par de cosas.

La primera, que Android Market había pasado a llamarse Google Play. La idea, según he visto, es que las aplicaciones para android se vendan en una tienda centralizada de Google, que también tendrá música, películas, libros, etc. La página desde España aún no tiene nada de eso, pero parece que en EEUU la cosa ya está en marcha.

Lo segundo que me llamó la atención fue el método de pago. Sólo había comprado una vez alguna aplicación, y entonces el proceso de compra no me gustó nada. Consistía en poner todos los datos de tu tarjeta de crédito, con el coñazo y la falta de seguridad que eso supone. Parece que ahora la cosa ha cambiado y en lugar de eso, cargan el importe en tu factura de teléfono. Un gran avance, ya que el método es mucho más limpio y fácil para el consumidor, y además permite al operador sacar tajada, con lo que dejará de ver las tiendas de aplicaciones como una competencia para sus propios servicios. Esto es así al menos con Vodafone, porque según me cuenta un amigo mío que tiene Movistar, a él se siguen pidiendo la tarjeta de crédito.

Ahora sólo espero que Vodafone me cobre correctamente esta aplicación, pero lo bueno es que en cuanto se realiza la compra, te envían un email muy clarito con la factura. Espero que no lo tenga que usar para ninguna reclamación :S


Publicado originalmente en https://fregandolosplatos.wordpress.com/ bajo licencia CC BY-NC-SA 3.0

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Ewoks not included

Hace poco estuve en la soleada Californa y creo que lo que más me gustó fueron los bosques de secuoyas. Pasear entre estos árboles gigantes tiene un encanto especial que no captan las fotos que hicimos por ahí. Y claro, cuando después de esto me encontré con una tienda en la que vendían un kit para plantar tu propia secuoya, no me pude resistir.

Sí, sé lo que estáis pensando: ¿Eso de ir de un país a otro con semillas de especies exóticas no es ilegal? Pues sí, pero antes de ir corriendo a denunciarme, sabed que se pueden comprar secuoyas en invernaderos en España y que en la La Granja de San Ildefonso hay unos cuantos ejemplares, así que no será para tanto :p

El caso es que como tenía a tanta gente a la que llevar recuerdos y ya había comprado cosas para mí, decidí que el kit de la secuoya era un regalo perfecto. Total, teniendo en cuenta que nunca me he encargado de una planta, seguramente tuviese más probabilidades de verla crecer si otro cuidaba de ella. Pero claro, cuando ví cómo empezaba salir un pequeño brote que con el tiempo y suerte se puede convertir en el árbol más grande del mundo, decidí que tenía que hacerme con otro.

Mi primera opción era conseguir un kit igual que el que compré, que supuestamente está 100% garantizado que germina. El kit consiste en un vaso-invernadero con tierra, fertilizante y 7-8 semillas de secuoya. Se puede encontrar en varias tiendas por internet, como ésta. Eso sí, no hay que hacerse ilusiones: Ewoks no incluídos 😦

Las instrucciones son sencillas: se riega la tierra y se mete el vaso en el frigorífico unas tres semanas. Despúes lo sacas y lo pones en un sitio calentito y luminoso, pero sin luz directa. Las semillas piensan que la primavera empieza y alguna de ellas empieza a germinar.

Sin embargo, me dí cuenta de que en amazon.co.uk se podían comprar semillas de secuoya sueltas y muuucho más baratas que el kit. Como el resto del kit parecía fácil de hacer, encargué unas cuantas, y ahora que el invierno se está acabando es el momento de empezar a plantarlas.

¿Conseguiré que alguna crezca? ¡Lo sabréis en futuras entregas!

Publicado originalmente en https://fregandolosplatos.wordpress.com/ bajo licencia CC BY-NC-SA 3.0