El rey ha muerto, larga vida al rey

Hace unas semanas, Google anunciaba que a partir del próximo 1 de julio su lector de feeds Google Reader dejaría de funcionar. Una noticia que cabreó a mucha gente, pero nada sorprendente después de años en los que las únicas actualizaciones de la aplicación han servido solamente para quitarle funcionalidades.

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Precisamente fue sobre este recorte de funcionalidades sobre lo que me quejé amargamente en la primera entrada de éste vuestro blog, y es que el lector de feeds es para mí una de esas aplicaciones que uso a diario y sin las que no sabría vivir.

Estaba claro que había que buscar un sucesor, y tras leer acerca de los posibles candidatos, el único que parecía satisfacer mis necesidades era Feedly. Sus creadores se han puesto las pilas para convencer a todos los usuarios de Google Reader para que se pasen a su plataforma, aunque todavía les queda camino por recorrer. Ahora mismo, Feedly simplemente es una especie de interfaz para acceder a Google Reader, y la plataforma ha sido capaz de hacer frente al aumento de usuarios. La prueba de fuego llegará el día 1 de julio, cuando tendrá que funcionar de manera independiente.

Para ver qué tal funcionaba, he estado probando Feedly este fin de semana. Aunque a continuación voy a comentar con más profundidad lo que me ha parecido, os voy a adelantar mis dos conclusiones principales.

  1. En primer lugar, que me quedo con Feedly. Como cualquier cosa nueva, cuesta un poco acostumbrarse, pero me ha parecido que en general la experiencia de uso es mejor que con Google Reader.
  2. La segunda, que da la sensación de que Google ha dejado escapar una buena oportunidad. Usar Feedly es darse cuenta de hasta qué punto Google tenía abandonado su producto, cuando lo podía haber evolucionado para hacer de él algo más actual, quizás fusionándolo con Google Currents (que a ver cuánto tarda en caer). Con este movimiento, Google deja escapar varios millones de usuarios de los que ya no conocerá sus gustos, intereses… Justo eso en lo que parece siempre tan interesado.

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Empezar a usar Feedly es muy sencillo. Simplemente hay que ir a su página web, desde donde nos instalaremos una extensión para nuestro navegador o una aplicación para nuestro dispositivo móvil, según sea el caso. Cuando termina la instalación, la aplicación nos pedirá permiso para conectarse a nuestra cuenta de Google, ya que ahora mismo Feedly utiliza los datos de Google Reader en lugar los suyos propios. Una vez hecho, esto ya podremos usar nuestra cuenta de Feedly que estará totalmente sincronizada con la de Google Reader.

¿Qué pasará a partir del 1 de julio? Desde Feedly prometen que el cambio será transparente, y que también nos podremos registrar de otras formas. Es decir, que no hará falta una cuenta de Google para usarlo. Si queréis ver la respuesta detallada a ésta y otras preguntas, además de algunos consejos para los que llegamos desde el lector de Google, os aconsejo este enlace.

Una vez metidos vuestro email y contraseña, lo normal es que la nueva interfaz os haga sentir algo perdidos. Es normal, el diseño de Google Reader era muy minimalista, y ahora además tenemos acceso a muchas más opciones y varias formas de llegar al mismo sitio.

Para aliviar un poco este efecto, podemos hacer que Feedly nos enseñe sólo los titulares de las noticias, igual que hace Google Reader. Sin embargo, según lo vayamos utilizando seguramente veamos que para algunos feeds preferimos otro tipo de vista, y aquí es donde vemos una de las principales ventajas del nuevo lector: Podemos elegir entre cuatro diferentes tipos de vistas para poner una de ellas como predeterminada, y además podemos asignar a cada feed una diferente dependiendo de nuestras necesidades. A mí en particular me encanta la versión de revista, especialmente para las aplicaciones de tableta o móvil. Es muy parecido a Flipboard, pero acordándose de qué hemos leído y qué no.

Otra nueva funcionalidad que en encontrado muy útil es que se puede configurar alguno de los feeds para que lo abra directamente en su página web de origen. Dicho así lo mismo no os dice nada, pero viene de perlas cuando algunas fuentes no ponen en el RSS toda la información, como hacen algunos periódicos. Configurando así estos feeds nos ahorremos ese siempre molesto click de más.

Evidentemente, no todo son ventajas, y antes cuando entraba en Google Reader, éste se acordaba de mis preferencias y me ponía antes los blogs que suelo leer primero. Feedly es un poco limitado en ese sentido, y nos deja empezar con las noticias del día o con todas las noticias que tengamos sin leer. En la aplicación para móviles, sin embargo, se pueden etiquetar las fuentes que se quieran como “must read”, y elegir esta etiqueta como página de inicio. Desconozco por qué esta opción no está en la versión web, pero supongo que la incluirán dentro de poco. Ahora mismo están dándolo todo, y hay una nueva versión cada pocos días, ya que van incluyendo y arreglando cositas para tener a los nuevos usuarios contentos. Mientras mejoran este aspecto, se puede acceder a algunos de nuestros feeds directamente desde la columna derecha. Puede incluso que se estos feeds de la derecha se muestren teniendo en cuenta nuestro historial, pero no lo he usado suficiente como para mojarme.

Y siguiendo con las cosas negativas, otra cosa que parece perdida es el mágico buscador made in Google que permitía encontrar casi cualquier cosa. Por lo que he probado, el que viene con feedly es bastante peor. Como peor es también la velocidad de acceso, incluso cuando lo usamos la vista más simple. Esto no es problema si contamos con conexión wifi o cobertura de datos en condiciones, pero lo podemos pasar mal si tenemos una conexión regulera.

Estos pocos aspectos negativos aparte, creo que nos encontramos frente a un digno sucesor. Como ya digo, una vez acostumbrados, creo que disfrutaremos más con este lector que con Google Reader. Quedan aún por resolverse algunas cuestiones, como si ese cambio se hará realmente sin problemas el 1 de julio, y más importante aún, qué recorrido le queda al RSS.

Las grandes de internet ya han demostrado que no están interesadas en este tipo de tratamiento de la información, pero yo creo que a los usuarios nos viene muy bien. El RSS permite a los bloggers fidelizar a sus lectores y a los lectores no perdernos las entradas de nuestros bloggers favoritos. Sin él, muchas veces no queda más remedio que pasar por el filtro de Facebook, Twitter o G+, y por ese camino no me queda tan claro si somos nosotros los que seguimos decidiendo qué leemos, o si deciden por nosotros. Así que ya sabéis:

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Publicado originalmente en https://fregandolosplatos.wordpress.com/ bajo licencia CC BY-NC-SA 3.0

Ya está aquí, ya llegó

Se ha hecho de rogar, ¡pero por fin he podido conseguir el Nexus 4!

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Ya empezaba a notar signos de agotamiento en mi Nexus One (sí, Nexus One, Nexus 4, Nexus 10… podéis ver un patrón) desde este verano, pero las posibilidades de que Google presentase un nuevo teléfono “oficial” para principio del otoño me hicieron esperar. Cuando el anuncio llegó, resultó ser una oferta de las que no se pueden rechazar: un teléfono del nivel del Galaxy S3 por poco más de la mitad de su precio. El problema que se intuía de todo esto era obvio: el cacharro iba a volar, y había que estar rápido para reservarlo.

Pero cuándo llegó el día y finalmente el teléfono se pudo comprar, se superaron por mucho las peores previsiones y pocos pudieron hacerse con uno. No sólo por la falta de stock, sino también por el funcionamiento errático de la página de Google, el único sitio en el que se podía comprar.

Pasaron las semanas y los meses, con alguna noticia de que el móvil volvía a salir (y a agotarse en otros países), de que en algunos sitios se podía encontrar en las tiendas… hasta que el androide libre se hizo eco de una filtración que apuntaba a que el teléfono iba a volver a salir en España.

A la segunda no me iba a volver a quedar con la miel en los labios, así que estuve rápido y finalmente pude comprarlo, ¡y en cinco días ya estaba en mis manos!

¿Ha valido la pena? La verdad es que al final han sido unos 6 meses cansado de mi antiguo móvil, que he tenido durante dos años y medio, ha aguantado bastantes golpes, y en ocasiones iba muy lento o se reiniciaba. Pero por otro lado, el Nexus 4 es espectacular. Un poco grande para mi gusto y con pinta de ser bastante frágil, pero con un acabado muy bueno, una pantalla increíble, y la última versión de android en estado puro.

Evidentemente, se volvió a agotar, pero de vez en cuando vuelve a estar disponible. Así que si alguno estáis buscando móvil nuevo, os gustaría que fuese de los que tienen una pantalla bien grande, y el presupuesto os llega, os recomiendo intentarlo porque ahora mismo no vais a encontrar nada mejor por ese precio 😉

Publicado originalmente en https://fregandolosplatos.wordpress.com/ bajo licencia CC BY-NC-SA 3.0

El cacharro definitivo para ver vídeos de gatetes

Llevo mucho tiempo sin poner nada por aquí porque hay otras cosas que han ido robando mi tiempo. Por un lado, en lugar de ir procesando las fotos de Islandia con cuentagotas he estado haciéndolo de forma más intensiva. Ha sido duro, pero creo que al final he ahorrado tiempo y pronto podréis ver más cosas por aquí. Por otro lado, los reyes se han adelantado este año y me han traído nada menos que un…

¡¡Nexus 10!!

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¿Qué qué es eso? Pues la primera tableta de 10 pulgadas que saca directamente Google (aunque ha sido fabricada por Samsung). Tiene unas especificaciones técnicas que son de lo mejor del mercado y el sistema operativo es la última versión de Android, sin ningún añadido raro gracias a que es un Nexus, lo que significa que su software está controlado directamente por Google. ¿Alguna pega? Sí, que ahora mismo aún no hay tantas aplicaciones para este tipo de tablets, ya que los iPads siguen siendo los reyes. Esto debería ir cambiando poco a poco gracias a que cada vez salen más tablets con Android y a precios muy competitivos, pero la verdad es que para el uso que yo le doy no es que necesite gran cosa.

Lo que más hago es navegar por internet desde el sofá. El navegador es la killer aplication de estos cacharros, y la verdad es que con razón. Tenía bastantes artículos y vídeos por ver, así que ahora estoy aprovechando. También enciende mucho más rápido que un ordenador, y no da pereza cogerlo un momento para mirar hacer una consulta express, otra cosa es que al final te líes y acabes viendo montones de vídeos de youtube 😛

Para la otra cosa para la que la uso mucho es para leer cómics. Llevaba un tiempo casi sin leerlos porque tras tener que subir una estantería (vacía, claro) cinco pisos a pulso y cuatro o cinco cajas de cómics en la última mudanza, decidí que era una locura seguir comprándolos. La idea era sacarlos de la biblioteca, pero me pilla un poco lejos de casa, con lo que al final lo fui dejando y usaba mi kindle para leer sólo libros. Ahora, con la pantalla y el formato que tiene el nexus esto ha cambiado. Si hace unos años me dicen que se iban a poder leer cómics así de bien en formato digital, no me lo creo. Por ahora me estoy poniendo al día con The Walking Dead, y ya veremos qué viene después.

En resumen, muy contento con mis reyes adelantados, que además me dará más temas que comentar en este blog. Si me queda tiempo para ello, claro 😉

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Playing with Google

Ayer un amigo me avisó de que se podía comprar Endomondo Pro para Android por sólo 50 céntimos. Pensé que por ese precio bien podía comprarlo y disfrutar de las ventajas de la versión de pago del programa, como ver más detalles de las prácticas o utilizar el modo “véncete a tí mismo”. Ya veremos si amortizo esos 50 céntimos o no, pero mientras lo compraba me llamaron mucho la atención un par de cosas.

La primera, que Android Market había pasado a llamarse Google Play. La idea, según he visto, es que las aplicaciones para android se vendan en una tienda centralizada de Google, que también tendrá música, películas, libros, etc. La página desde España aún no tiene nada de eso, pero parece que en EEUU la cosa ya está en marcha.

Lo segundo que me llamó la atención fue el método de pago. Sólo había comprado una vez alguna aplicación, y entonces el proceso de compra no me gustó nada. Consistía en poner todos los datos de tu tarjeta de crédito, con el coñazo y la falta de seguridad que eso supone. Parece que ahora la cosa ha cambiado y en lugar de eso, cargan el importe en tu factura de teléfono. Un gran avance, ya que el método es mucho más limpio y fácil para el consumidor, y además permite al operador sacar tajada, con lo que dejará de ver las tiendas de aplicaciones como una competencia para sus propios servicios. Esto es así al menos con Vodafone, porque según me cuenta un amigo mío que tiene Movistar, a él se siguen pidiendo la tarjeta de crédito.

Ahora sólo espero que Vodafone me cobre correctamente esta aplicación, pero lo bueno es que en cuanto se realiza la compra, te envían un email muy clarito con la factura. Espero que no lo tenga que usar para ninguna reclamación :S


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La cocina de las fotos

Supongamos que, hipotéticamente, alguien se leyese entera la entrada de la semana pasada y dijera -repito, hipotéticamente- “¡Guau, cómo mola lo del RAW, voy a probarlo! ¿Pero cómo?” (chan chan)

Evidentemente, el primer paso es contar con una cámara que te permita guardar las fotos en ese formato. Para descubrirlo sólo hay que ir al menú de la cámara y ver si existe la opción, aunque por lo que he visto la regla suele ser que si la cámara cuesta menos de 200 euros no tiene esa opción ni en broma, si está entre 200-300 lo mismo sí, y a partir de 300 muy raro es que no puedas guardar tus fotos en RAW.

Si somos los afortunados poseedores de una de estas cámaras, ya sólo hace falta configurar esa opción, hacer unas fotos, abrirlas en el ordenador… y entonces nos daremos cuenta de que: 1) No todos los programas son capaces de abrir estas fotos 2) Cuando las abren, la fotos son mu sosas. El segundo punto tiene una explicación sencilla: Los valores por defecto de saturación, enfoque, etc. que usan los programas de revelado de RAW suelen ser bastante anodinos. Así que si tomas una foto en los dos formatos y los comparas recién salidos de la cámara, normalmente te va a gustar más el JPEG. Lo que pasa es que jugando un poco con el RAW es bastante posible que consigas mejorarlo. Y así llegamos al primer punto: ¿Qué programa usar? Pues hay muchas opciones, pero yo voy a hablar de 4.

El programa del fabricante. Si tu cámara puede tomar imágenes en RAW, vendrá con software que te permitirá abrir y ajustar esas fotos. Lo malo es que estos programas no suelen ser muy completos, o lo mismo luego no dejan exportar la imagen a otros formatos fácilmente… mejor pasar del tema.

Picasa. El programa de Google tiene un par de ventajas: es gratuito y su visor de imágenes abre los RAW muy rápido. Esto puede parecer una tontería, pero yo tengo configurado mi ordenador para que por defecto abra estos archivos con el visor de Picasa, que los muestra como si fuesen una imagen más. Por lo demás, es un editor demasiado simple, pero por lo menos me ahorra tener que abrir un programa más pesado sólo para ver por encima una foto.

Adobe Camera Raw. Este programa realmente es un plugin de Photoshop. Normalmente viene instalado con todas las versiones de Photoshop, pero si no, se puede descargar gratuitamente desde la página de Adobe. Lo usan muchos profesionales, así que supongo que es bastante completo, y encima hay montones de tutoriales en internet si se quiere aprender qué ajustes le van mejor a un paisaje, a una cara o cómo pasar las fotos a un blanco y negro vistoso. Yo creo que es el mejor para empezar.

Lightroom. También de Adobe, es un programa que intenta abarcar todo el “flujo de trabajo” de un fotógrafo: pasar las fotos al ordenador, editarlas, ordenarlas, hacer galerías… Su módulo de revelado es muy parecido al de Adobe Camera Raw, y de hecho, estoy convencido de que tiene las mismas “tripas”. Sin embargo, tiene algunas funcionalidades extra, como ajustes preestablecidos para enfocar paisajes, lograr efectos vintage, etc., alguna herramienta que hace más fácil el enfoque o el balance de blancos, un historial de todos los ajustes de una foto, y los perfiles de corrección de lente. Esta última opción es bastante espectacular, porque le dices a Lightroom qué objetivo has usado y te corrige su viñeteo, aberraciones cromáticas, deformaciones de ojo de pez… lo mismo os suena a chino, ¿pero a que alguna vez habéis hecho una foto a una iglesia desde cerca y la torre parece un poco inclinada, o habéis hecho una foto al mar y el horizonte está abombado? Pues Lightroom corrige todo eso él solito, o te deja configurarlo a tí. A mí personalmente me da un poco de miedo eso de que redibuje toda la foto, pero bueno, no hace falta usar justo esa opción. ¿La gran desventaja de este programa? Que es de pago, pero hasta marzo se puede probar gratis la beta de Lightroom 4.

Por supuesto, estos programas también se puede usar para retocar JPEG, pero si se guarda el resultado en este formato los ajustes que hayamos hecho se aplicarán y será imposible dar marcha atrás (es destructivo). Para evitar esto, Lightroom guarda todo el historial de la foto, de manera que siempre podemos volver a un punto intermedio, y Camera Raw guarda los ajustes en un archivo sidecar XMP. Para evitar depender del historial de Lightroom o tener que estar atento a usar siempre la imagen con su archivo sidecar asociado, todo el mundo recomienda empezar pasando los archivos RAW a DNG, y seguir trabajando a partir de ahí.

DNG (Digital Negative) es un formato abierto de archivo RAW, lo que quiere decir que si queremos abrir una imagen dentro de 10 años es bastante posible que haya muchos programas compatibles, lo que no pasa con el XMP o el RAW propietario de los fabricantes de cámaras. Un archivo DNG tiene los datos originales de la foto más los ajustes que hayamos elegido, que se aplican a la preview de la imagen cuando ésta se muestra en pantalla y cuando pasamos la foto a JPEG (o TIFF) para verla en el ordenador o imprimirla, pasos finales para disfrutar de nuestras fotos y torturar a los demás enseñándoselas. Por cierto, la foto de los ejemplos es mía :p

En fin, sé que me ha quedado más largo y más técnico que la entrada anterior, pero cuando estuve buscando tutoriales de revelado en RAW me costó un poco porque todos iban al grano, sin detenerse en los tipos de archivos, con qué programas empezar y cómo usarlos. Así que espero que si a alguno os pica la curiosidad y lo intentáis, no os pille tan verde como a mí. Eso sí, no esperéis ningún manual de cómo ajustar fotos ni nada parecido por aquí, que no tengo tanta idea. Para eso, os aconsejo a los expertos: dZoom, Xataka Foto, Canonistas

Actualización: Aquí tenéis un artículo de Xatakafoto sobre cómo empezar a hacer fotos en RAW. Está bien explicado, y además mencionan alguna cosa que yo me he saltado.

Publicado originalmente en https://fregandolosplatos.wordpress.com/ bajo licencia CC BY-NC-SA 3.0

Google Reader, tu antes molabas

Todo el mundo conoce a Google por su poderoso buscador. Muchos también conocen su email, su servicio de mapas, o Picasa. Bastantes menos han oído hablar del resto de sus productos: Google+, el calendario, Google Docs, los grupos… y del que yo voy a hablar, Google Reader.

Google Reader es un lector de feeds que te permite leer desde un mismo sitio web los blogs, periódicos y demás chorradas que sigues normalmente. Lo ordena todo por fecha, de forma compacta, te dejar marcar tus entradas favoritas, y cuenta con un buscador de estos que tiene Google para encontrar todo lo que quieras.

Pero todo esto es más o menos lo que hace cualquier lector de RSS que hay por ahí. Para mí, lo que realmente hacía especial a Google Reader era que podías compartir cosas con tus amigos, y ver las cosas que ellos compartían contigo. Todo colocadito, sin salir de Reader, para leerlo cuando quisieras.

Y he dicho “hacía” porque Google ha quitado esa funcionalidad de Google Reader hace cosa de un mes. ¿Por qué, eh? ¿Por qué? Para aumentar el tráfico en su poco-exitosa-hasta-el-momento red social Google+. Ahora, si quieres compartir algo desde Google Reader, tus amigos tendrán que verlo en G+. Pero, ¿y si ha pasado un tiempo desde que lo compartiste hasta que ellos se conectan? Pues no lo verán, porque estará en la enésima página de G+. ¿Y si quieren verlo sin salir de G+? Posiblemente tampoco puedan. Y ya de marcas para favoritos, apuntar alguna nota, o leer luego mejor ni hablamos…

La verdad es que G+ es un lugar mucho mejor para comentar, poner opiniones… Pero mucho peor para otras cosas, como ya he explicado antes. Y el caso es que a Google no le habría costado nada poner un botón en Google Reader para compartir en G+, manteniendo todas las funcionalidades, pero el tráfico de una red social es primordial para los anunciantes y hay que aumentarlo como sea.

A pesar de todo esto, los feeds de elementos compartidos y otras cosas que aparentemente han desaparecido siguen ahí, sólo que no se puede acceder a ellos a través de la nueva interfaz de Google Reader, y hay incluso quién ha hecho una extensión para Firefox y Chrome para poder seguir usando estas cosas. Pero si estos feeds van a estar ahí un año o un día más, es un misterio.

Mi esperanza es que Google está conservando esa información porque  G+ va tan mal que se están planteando cerrar el chiringuito y restaurar las funcionalidades de Google Reader. Suena difícil, pero aprovechando que se acercan los reyes…

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