Nice to meet you, Pepe

Hace casi dos años decidí dar un giro radical (sin exagerar) a mi vida: iba a jubilar mi clásico móvil Nokia y conseguir un esmarfon con tarifa de datos. Tras mucho pensarlo, estaba claro que el que más me gustaba era el Nexus One, un móvil que en EEUU vendía Google directamente. En España creo que Vodafone compró toda la partida destinada a nuestro país, porque al menos al principio sólo lo ofrecían ellos. Aún así, y siguiendo con la filosofía de Google, Vodafone también lo vendía libre, lo que alguna vez me ha venido de perlas cuando he estado en el extranjero.

El caso es que la manera de conseguirlo fue una portabilidad a Vodafone en la que me subvencionaban el terminal a cambio de un contrato con permanencia de 18 meses. De esa forma el móvil salía bastante barato, pero comparando mi tarifa con la de otras personas que estaban en operadores virtuales veía claro que salía mejor comprarse el móvil libre y hacerse un contrato con uno de estos operadores.

Así que ahora que mi permanencia con Vodafone se ha cumplido no he cambiado de móvil, pero me he ido a Pepephone donde me ofrecen tarifas mejores por menos de la mitad de lo que pagaba antes. Pero no sólo me he ido por las tarifas, que son bastante buenas, sino porque la gente que conozco que tiene Pepephone está encantada, y como la cobertura es de Vodafone ya sé que en ese sentido voy a seguir igual.

Y es más, es que Pepephone es una empresa con principios. Que no lo digo porque sí, si es que lo dicen ellos en su página web. Lo sé, lo sé, parece increíble… ¿una empresa con principios en pleno siglo XXI? El caso es que leyéndolos parecen cosas bastante básicas:

  • “Si mejora un precio, se le cambia primero a los ya clientes, sin que lo pidan. Y aunque no se enteren.”
  • “Si un cliente se quiere ir, se le deja ir sin molestarle. Tampoco se le humilla ofreciéndole, para que se quede, algo que se le podía haber ofrecido antes.”
  • etc.

Vamos, lo que yo entiendo como un trato al cliente correcto. Pero la verdad es que las palabra son sólo eso, palabras. ¿Qué hay de los hechos? Pues hasta ahora he podido comprobar que lo prometido es cierto: Hoy es mi primer día con Pepephone, pero ayer ya me avisaron de que me rebajaban la tarifa de voz igual que a todos sus clientes. Hoy han tardado un poquito en activarme la SIM, pero el resto de cosas, como la contratación, el envío de la SIM y demás ha sido impecable

Mi pregunta es: ¿Cómo puede ser que esto no lo hagan las operadoras grandes? Las cuentas les tienen que salir a la fuerza si les salen a Pepephone y a otros que sólo les alquilan la red, así que la única respuesta posible es que prefieren tratar a sus clientes como basura para no renunciar a cierto margen de beneficios. El mundo al revés. Si cuando coges un vuelo con una compañia low cost lo que esperas es ahorrarte un poco de dinero a cambio de un trato peor, en telefonía móvil son los operadores low cost los que te ofrecen un trato mejor.

Con eso y teniendo en cuenta que ahora que Movistar y Vodafone han abandonado su política de “subvenciones” de móviles exclusivos ya no veo ninguna razón para volver con ellos, porque por ahora estoy muy contento con mi relación con Pepe. Esperemos que no sea sólo un rollo de verano 😛

Publicado originalmente en https://fregandolosplatos.wordpress.com/ bajo licencia CC BY-NC-SA 3.0

Como en casa en ningún sitio

Ésa es la idea que rondaba mi cabeza según salía del cine después de ver Los Vengadores, y es que entre el comportamiento de algunos en la sala y cómo se lo montan los cines en España, casi todas las veces salgo pensando cosas parecidas.

Por si todos los personajes de la película no eran suficientes, ya desde el principio una niña de 3-4 años se presentó como una dura competencia para los protagonistas a la hora de captar la atención de los sufridos espectadores. Gritos, carreras, berreos… que sus padres combatían dejando a la niña un smartphone para que se entretuviese con su pantalla gigante…

… Lo que me lleva a la segunda cosa más molesta de la noche: que oí dos móviles en la sala, ¡y en una ocasión hasta cogieron la llamada! En ese momento pensé que estaría bien que Thor tirase su martillo hacia ese tocapelotas, o al menos que el Capi le diera un coscorrón con el escudo, pero por desgracia no es así como funciona el 3D.

De hecho, el 3D es una mierda. Parece mentira que hace un par de años se dijese que era lo que iba a volver a llenar las salas, y que ahora haya que ir evitando el 3D como si fuera la peste. Sin embargo, hay cines que echan algunas películas sólo en 3D, y otras veces en los que los horarios de las proyecciones 2D no vienen bien. Así que picas y te encuentras con que los planos generales quedan muy bonitos, pero las escenas de acción con medios planos son muy confusas, y que tienes que ver todo con unas gafas que han sobado otras personas. Y de los pobres que llevan gafas y se tienen que colocar las de 3D encima ya ni hablamos…

Y ya que me pongo a protestar, pues para quedarme a gusto voy a hablar también del doblaje. Se oye muchas veces que los dobladores españoles son los mejores del mundo. Perfecto, pero desde mi punto de vista, son muy pocos. ¿Por qué? Pues porque el agente Coulson tenía la misma voz que Ross, el de Friends. Y eso de tener dos actores con la misma voz hace que algo en mi cabeza no pare de decirme que algo falla. Sobre la voz una octava más alta de lo normal que pusieron a Cobie Smulders, poco se puede decir salvo que no me puedo creer que sea tan difícil encontrar actores de doblaje con una voz parecida a la original.

Tampoco puedo dejar de pensar si hay alguna relación entre que los dobladores españoles sean los mejores del mundo y que los españoles no seamos precisamente los mejores del mundo aprendiendo otros idiomas. Creo que si el ministerio de cultura y educación quisiera solucionar esto, tendría mucho ganado simplemente incentivando que las películas se vean en versión original. Además, no nos perderíamos las actuaciones de grandes actores, y la traducción en subtítulos puede ser más fiel que la que se hace ahora mismo, que está limitada a las sílabas que pronuncian los actores en pantalla. Lo único malo es que dejaríamos de oír a Constantino Romero, pero es que el mundo no puede ser perfecto 😛

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Google Reader, tu antes molabas

Todo el mundo conoce a Google por su poderoso buscador. Muchos también conocen su email, su servicio de mapas, o Picasa. Bastantes menos han oído hablar del resto de sus productos: Google+, el calendario, Google Docs, los grupos… y del que yo voy a hablar, Google Reader.

Google Reader es un lector de feeds que te permite leer desde un mismo sitio web los blogs, periódicos y demás chorradas que sigues normalmente. Lo ordena todo por fecha, de forma compacta, te dejar marcar tus entradas favoritas, y cuenta con un buscador de estos que tiene Google para encontrar todo lo que quieras.

Pero todo esto es más o menos lo que hace cualquier lector de RSS que hay por ahí. Para mí, lo que realmente hacía especial a Google Reader era que podías compartir cosas con tus amigos, y ver las cosas que ellos compartían contigo. Todo colocadito, sin salir de Reader, para leerlo cuando quisieras.

Y he dicho “hacía” porque Google ha quitado esa funcionalidad de Google Reader hace cosa de un mes. ¿Por qué, eh? ¿Por qué? Para aumentar el tráfico en su poco-exitosa-hasta-el-momento red social Google+. Ahora, si quieres compartir algo desde Google Reader, tus amigos tendrán que verlo en G+. Pero, ¿y si ha pasado un tiempo desde que lo compartiste hasta que ellos se conectan? Pues no lo verán, porque estará en la enésima página de G+. ¿Y si quieren verlo sin salir de G+? Posiblemente tampoco puedan. Y ya de marcas para favoritos, apuntar alguna nota, o leer luego mejor ni hablamos…

La verdad es que G+ es un lugar mucho mejor para comentar, poner opiniones… Pero mucho peor para otras cosas, como ya he explicado antes. Y el caso es que a Google no le habría costado nada poner un botón en Google Reader para compartir en G+, manteniendo todas las funcionalidades, pero el tráfico de una red social es primordial para los anunciantes y hay que aumentarlo como sea.

A pesar de todo esto, los feeds de elementos compartidos y otras cosas que aparentemente han desaparecido siguen ahí, sólo que no se puede acceder a ellos a través de la nueva interfaz de Google Reader, y hay incluso quién ha hecho una extensión para Firefox y Chrome para poder seguir usando estas cosas. Pero si estos feeds van a estar ahí un año o un día más, es un misterio.

Mi esperanza es que Google está conservando esa información porque  G+ va tan mal que se están planteando cerrar el chiringuito y restaurar las funcionalidades de Google Reader. Suena difícil, pero aprovechando que se acercan los reyes…

Publicado originalmente en https://fregandolosplatos.wordpress.com/ bajo licencia CC BY-NC-SA 3.0